20 jul. 2008

¿Quiénes y cómo nos van a chupar la sangre?


ACERCA DEL CONFLICTO DE INTERESES CAMPO-GOBIERNO.


Muchos textos dan como sobreentendido varios conceptos, generando solamente confusión. Por lo tanto, sería prudente comenzar este documento teniendo en cuenta dicho escollo, intentando superarlo mediante la utilización de términos simples para arribar a explicaciones claras; y así exponer nuestra posición: de clase, histórica y revolucionaria, sobre el conflicto entre los intereses del campo y el gobierno.

Partimos de la base de que dicho conflicto se desarrolla dentro del sistema capitalista.

El capitalismo se basa en la acumulación de riquezas que se producen y distribuyen en la sociedad. Ahora bien, ¿Qué sectores de la sociedad producen las riquezas y entre qué sectores se distribuye? Es claro que la riqueza no la producen empresarios en grandes negocios, propietarios de importantes firmas o grandes parcelas de campo, como así tampoco el Gobierno con sus empresas estatales.

La riqueza es producida por hombres y mujeres de todas las edades, que diariamente llegan a sus trabajos para vender la única propiedad que poseen, su fuerza de trabajo, poniendo en movimiento máquinas, cosechadoras o computadoras. Esta actividad es retribuida por un salario, que jamás es igual a la riqueza que produce. La diferencia entre el salario y la riqueza, llamada plusvalía, es apropiada por empresarios, terratenientes y burócratas del sector privado y del estatal. Esta apropiación del producto del trabajo ajeno se configura como explotación.

Ahora que ya sabemos que la riqueza que producimos con nuestro trabajo no queda en nuestras manos, podemos desentrañar de qué manera se distribuye: exprimimos día a día cada centavo para poder sobrevivir, mientras que la clase explotadora y propietaria de los medios de producción, nos despoja de la mayor parte de la torta.

Es por eso que durante estos días esta clase explotadora a través de su brazo propagandístico, los medios de comunicación, se ha encargado –y no casualmente- de manipular la información. Es así que se trata de imponer la idea de que el campo pelea por “los intereses de todos”, o que el gobierno quiere destinar lo obtenido de las retenciones para el bienestar común: el mensaje de cada medio varía según de acuerdo al sector capitalista del cual depende.

Detrás de este bombardeo informativo, que en realidad nos engaña y desinforma, radica la intención que nos esconden: hacernos elegir entre dos caras de la misma moneda, siendo que ambas afectan directamente los intereses de nuestra clase.

Si los que diariamente producimos la riqueza no nos quedamos con ella… ¿Por qué tenemos que creer que justamente ahora, en una disputa entre quienes se quedaron históricamente con esta, sacaremos algo?

Mediante esta acción mediática, ciertos representantes de los sectores explotadores (la Sociedad Rural, o la burocracia sindical de la Federación Agraria) intentan sumarnos en su negociación con el gobierno, negociación que representa una discusión de intereses mezquinos e individuales para seguir llenándose los bolsillos. En esta disputa utilizan como carne de cañón a los peones del campo, trabajadores explotados, a los que fuerzan a tomar parte por los intereses de su propio expoliador, aún cuando esto representa traicionar sus intereses de clase, ya que ni en el proyecto oficial ni en el de las entidades agrarias se plantea modificar la condición de explotados de los trabajadores, desocupados y pueblos originarios que ya fueron despojados de sus tierras hace siglos.

De la misma forma el gobierno manipula a los trabajadores mas necesitados y los usa como carne de cañón para sus actos políticos.

No nos dejemos engañar, este sistema capitalista necesita de un constante reciclaje manteniendo, claro está, lo fundamental: el trabajo asalariado, la explotación del hombre por el hombre. La función de estos pseudo progresistas es la de presentarse como alternativas a las formas clásicas de dominación, polarizando al pueblo oprimido y trabajador en dos alternativas burguesas que nada tienen que ver con nuestras necesidades. Se trata tan sólo de una pelea entre dos modelos económicos que, a pesar de disputarse la riqueza, comparten el mismo modo de producirla: explotándonos.

Para luchar por nuestros propios intereses, intereses humanos y no del capital, debemos organizarnos fuera y contra ambos aspectos de la explotación capitalista.

En el Invierno del 2008.
Anarquistas Rosario.

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