5 sept 2009

¿Capitalismo Verde o Ecologismo Revolucionario?

Posteamos este texto realizado por unos colegas para una actividad que se realizó recientemente. Aclaramos que no estamos de acuerdo en su totalidad pero consideramos que es un muy buen texto introductorio a las temáticas que abarca de una forma marcadamente anticapitalista, cosa no fácil de observar al debatir sobre estas cuestiones. Las negritas son del texto original, e incluimos un link que tenía el texto en cuestión: Tierra Verde (En especial el libro "Encendiendo la llama del Ecologismo Revolucionario")

¿Capitalismo Verde o Ecologismo Revolucionario?

La primera limitación que encontramos al intentar despojarnos de la cultura que realza al ser humano como centro y patrón del medio que lo rodea, es la de establecer un comienzo para la especie misma. Esto proviene de que el hecho mismo de pretender darle un inicio a la especie, posee una importante carga religiosa: según estas teorías, necesariamente algún ente externo tendría que haberle dado su aparición en el mundo natural. Creemos que el evolucionismo nos ayuda a despojarnos de esta primera limitación, ya que hoy en día sabemos cómo las especies mutan a través de la historia y de qué manera sus genes van prevaleciendo constantemente, generación tras generación.

De la misma forma que consideramos fútil el darle un momento determinado a la aparición del primer humano, también lo sería el darle un principio a su transformación en un ser megalómano y destructivo respecto de su entorno. Es realmente improbable que las primeras personas en asentarse en un sitio pensaran que estaban tomando el camino hacia la guerra, o que tener más hijos significaría un constante y sostenido estado de crecimiento. Sería igual de quimérico pensar que las primeras poblaciones ampliamente dependientes del alimento almacenado se hayan dado cuenta de que esta situación, sostenida a través del tiempo, les llevaría a la creación de un poder coercitivo, que rompería el igualitarismo que los grupos de personas autónomas mantenían.

Es en este desarrollo histórico donde -paralelamente a la complejización de las relaciones de poder al seno mismo de su especie- el ser humano fue desarrollando una cosmovisión que lo situaría a sí mismo en el centro del mundo material, según la cuál la existencia humana y sus deseos son el punto central del universo: esta base filosófica es lo que llamamos antropocentrismo. Esta plataforma ideológica fue solventada, sin duda, por las nacientes estructuras de dominación: la cultura, la religión, el estado y el capital. Todas ellas sacaron rédito en determinada era histórica de este antropocentrismo: resulta fácil imaginar como, aún al más oprimido de los seres humanos, le resultaría satisfactorio no ser como alguno de esos seres inferiores, esos sucios animales.

Si este antropocentrismo es la base filosófica de un sistema de dominación, entonces una de sus aplicaciones prácticas en torno a la economía (entendiéndola como satisfacción de las necesidades) está dada por el especismo, una discriminación basada en la diferencia de especie animal, en analogía con el racismo o el sexismo, basados en diferencias físicas moralmente irrelevantes entre los humanos. La discriminación especista presupone que los intereses de un individuo son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie animal determinada.

Diariamente las personas utilizan animales (vivos o muertos, pero nunca con su consentimiento) para satisfacer necesidades como las de alimentarse, vestirse, divertirse, etc. Es decir, priorizan valores hedonistas (“como carne porque me gusta”) o costumbristas (“siempre fue así”) por sobre la libertad de esos animales, ejerciendo autoritarismo al limitar el movimiento, o la vida misma de otras especies.

De la misma forma que no es necesario clavar cuchillas en el lomo de un toro en una corrida para divertirnos, tampoco necesitamos tomar leche de vaca para obtener calcio, ya que hay otras formas de adquirirlo sin necesidad de someter a otro animal a una dieta ni espacio arbitrario, impuesto autoritariamente por un ser a quien las instituciones lo colocan como superior.

Una vez que los seres humanos se han concientizado del especismo ejercido en nuestros actos, el veganismo surge como el primer intento de ponerle fin, es un intento de terminar con la incidencia del autoritarismo humano por sobre los animales no-humanos, es la herramienta cotidiana que utilizamos los antiespecistas, donde se trata de no superponer nuestros intereses (económicos y culturales) al interés de preservar la vida y disfrutar de ella que tiene el animal, reconociendo que éstos también tienen miedos, apetencias, carácter, sentimientos, gustos y deseos de disfrutar y decidir por sus vidas sin que ésta sea esclavizada en beneficio de un humano.

No obstante, esta herramienta, lejos de ser estática y finalizada en su desarrollo, se encuentra en constante proceso de refinamiento y adaptación al conjunto de prácticas antiautoritarias. Decimos que es una herramienta porque ataca sólo a una parte de las prácticas especistas, pero además porque las mismas tienen la característica de poder ser usadas incorrectamente. En el caso del veganismo conocemos de muchos vicios y desaciertos que se le atribuyen -no en forma premeditada, sino en su desarrollo histórico bajo la sociedad de clases- desde las esferas dominantes.

Como ha sucedido con todos los movimientos emancipatorios surgidos al calor de las revueltas de los 50’ y 60’ (ecologista, feminista moderno, gay, afroamericanos, desarme nuclear, etc.) el sistema logra reabsorber a las alas reformistas, así como suavizar a cierta parte del espectro restante de estos movimientos, logrando al mismo tiempo excluir al pensamiento más activo y radical, haciéndolo desaparecer por aislamiento.

En el proceso de asimilación del veganismo al interior del capital, éste reconoció su potencial económico en tanto que era permeable a ser convertido en mera ideología de consumo. Siendo publicitado como progresista, novedoso, espiritualmente ético, se crea un mercado en torno a esta práctica en gran parte gracias a las mismas organizaciones que más la publicitan (como por ejemplo PETA). En lugar de difundir un cambio profundo de nuestras capacidades y nuestro estilo de vida para modificar nuestro entorno de manera perdurable y sustentable, estas organizaciones se han centrando cada vez más en la distribución de alternativas veganas a los mismos usos y costumbres de siempre (McDonalds con menús veganos, maquillaje, sustancias que reemplazan al huevo), sin cuestionar el modo de producción capitalista y a la mercancía en sí.

Otra de las limitaciones prácticas del veganismo es cuando sus adherentes comienzan a ser víctimas de la enajenación propia de todo movimiento parcial, cuando en vez de someterlo a un análisis profundo y crítico de cómo se desarrolla en relación con otros movimientos emancipatorios, el/la veganx dogmatiza y eleva a su -ismo por sobre los demás, creyendo que es una herramienta acabada, no pudiendo de esta manera seguir realimentándose de la complejidad de las relaciones sociales humanas.

Ecologismo y veganismo son utilizados por el capital para revalorizarse a sí mismo. Desde hace varios años el “día de la tierra” se ha convertido en una oportunidad que tienen las corporaciones para “enverdecer” su imagen al hacer donaciones a organizaciones ambientalistas. Esto es un ejemplo de lo que entendemos por capitalismo verde, ecologismo suavizado, empaquetado, listo para ser consumido por personas a las que se les dirá que la solución será gradual, comenzando por la lamparita que utilizan para iluminar su hogar o por su forma de separar sus residuos.

En este marco los ecologistas hacen campañas para recibir donaciones, tácticas legislativas, pactos y debates organizados en los medios de comunicación de masas. Éste ecologismo superficial asume que el problema ecológico puede ser solucionado sin necesidad de que haya una transformación social y personal profunda, y que con varias series de pequeñas reformas será suficiente.

El capitalismo verde refuerza la popular creencia de que lo salvaje está siendo malgastado si los humanos no lo emplean. El ecologismo revolucionario en cambio reconoce el valor intrínseco de cada especie (y aquí no hablamos solamente de animales), tal como señala el ecologismo profundo. También se advierte que la relación de la humanidad con su entorno esta basada en relaciones jerárquicas y de poder. Las cuales, según la ecología social, deberían ser abolidas (junto con todas las instituciones que las reproducen) para relacionarse con los demás por fuera de una practica de dominación. Evidentemente esto seria incompatible en una forma de organización autoritaria.

Como mencionamos anteriormente, las relaciones sociales bajo el capitalismo tienen una metodología muy refinada para hacer fracasar a los movimientos emancipatorios, así que si pretendemos tener alguna oportunidad de vencerlo tendremos que superar el individualismo que pueda adquirir alguna de nuestras herramientas, transformándola en cambio en una construcción social, perdurable y revolucionaria, que siempre tenga como fin la destrucción de la totalidad de la opresión.

¡Ni paz social, ni libertad de góndola!

¡Liberación total, animal, humana y de la tierra!

19 jul 2009

Crítica a las teorías de la conspiración


HAY ALGO MÁS ALLÁ DE NUESTRAS NARICES[1]

A lo largo de toda nuestra historia como explotados y oprimidos hemos querido liberarnos, conciente o inconcientemente, de esas relaciones capitalistas que nos hacen ajenos a nosotros mismos, esas mismas relaciones que imponen las necesidades de la economía a nuestras necesidades humanas. En este proyecto siempre ha existido el reformismo, vestido con diferentes trajes pero intacto en su interior, fiel a su esencia. Sus formas han variado, es verdad –partidos “oficiales” y “opositores”, sindicatos más o menos burocráticos, religiones conocidas o desconocidas, subculturas, ONGs- pero su contenido se mantiene ileso a lo largo del tiempo: ser la tendencia del capital para reciclarse y adaptarse a cada época, manteniendo en todo momento lo fundamental: el trabajo asalariado, la mercancía, el Estado, es decir toda dominación que nos convierte en esclavos. Su función específica es la de presentar alternativas a las formas ya obvias y clásicas de dominación, así como también a las “nuevas” e “innovadoras”, según su pobre análisis. El reformismo, en su metodología de atacar las consecuencias de un sistema -o aislar el problema para jamás encontrar una respuesta posible- ya no puede sorprendernos en sus ridículas respuestas. Así y todo, amparados en la ideología dominante, es un muerto que se sigue alimentando de sangre humana.

Ayer mismo, este partido de la reforma actuaba más o menos a cara descubierta, y de esta manera era más fácil identificar a un socialdemócrata o a un sindicalista con sus propuestas. En última instancia, si algún sector salía beneficiado económicamente con ciertas reformas era directamente éste, quedando rápidamente en evidencia. Los reformistas de hoy, en cambio, tienen cierta tendencia a actuar más escondidos, ya sea esta una expresión de su cinismo o de la dinámica dominante, y sus beneficios son difícilmente reconocibles a los ojos del ciudadano que no ve más allá de sus propias narices.

Para gran parte de la población, los políticos y opinólogos varios ya no son creíbles, porque se sabe que “se llenan los bolsillos” o “sólo actúan por el dinero y el poder”. El ciudadano no debe investigar demasiado, basta con que prenda su televisor o lea los diarios y revistas que se le ofrecen para ver imágenes de sus gobernantes y explotadores rodeados del lujo y el confort que a él se le niega. Así las cosas, aparecen estos nuevos altruistas que nos vienen a salvar sin pedir nada a cambio, otro nuevo movimiento que pretende la emancipación del ser humano: la cada vez más creciente formulación y aceptación de teorías conspirativas.

Según estas buenas gentes, las cosas no cambian para bien porque “quienes nos gobiernan son gente mala”, o porque “nosotros aún no somos lo suficientemente buenos para cambiarlas”. La modificación de la conciencia, totalmente separada de las condiciones materiales, bastaría para trasformar lo existente[2]. Para ellos, este mismo sistema, con su explotación e injusticias varias, podría engendrar la felicidad de la humanidad orientado convenientemente, de la misma manera que provoca su suicidio.

Estas teorías llevan a desviar la atención de las causas reales de los problemas. Las causas y responsabilidades de las crisis, guerras, etc. son percibidas como fruto de actividades de "hombres tras la cortina", "sociedades secretas", "lobbies ocultos", entre otros “misteriosos” sujetos. El tipo de mensaje que se da frecuentemente roza aquel del nazismo y fascismo clásicos: la conspiración masónica, los judíos, los illuminati, etc. son los culpables de las crisis, guerras y problemas del mundo. No se analiza que el problema real está en las relaciones económicas y de poder de nuestras sociedades, y en los mecanismos surgidos de ellas.

Estos señores nos harán sentir estafados por el Banco Mundial, pero no por el patrón que se devora nuestras vidas, extrayéndonos la plusvalía a diario. Nos harán sentir mal por las extremas injusticias del capitalismo, pero no podrán reconocer que esos no son momentos extraordinarios de las relaciones mercantiles, sino su misma esencia. Se asustan del montaje del 11 de Septiembre con las Torres Gemelas, mas no les asombra el asesinato diario de proletarios a manos de la policía o las cárceles atestadas de presos.

Una gran parte del origen de este problema podemos achacarlo a una crítica muy corta, simplista y cómoda al capitalismo y al poder. Es más fácil personalizar el funcionamiento del sistema en una serie de actores ocultos, que comprender como una economía tan compleja como la actual actúa, cómo son las estructuras económicas actuales y qué características tienen las estructuras de poder que se forman en el mundo. Algo que por un lado es más concreto, menos secreto, pero por otro lado es más complejo y sobre todo de una abstracción mayor. Esto obedece, claramente, a un aspecto fundamental de la sociedad “de la información”: se tiene la impresión de que hay tantas cosas por aprender y tan poco tiempo, que se aceptan y se buscan las maneras más sintéticas y básicas de obtener comprensión y conocimiento. Existe una presión, algo difusa, que empuja al individuo a querer saber un poco sobre cada asunto, a tener una visión general sobre cada disciplina, ya sea esta mecánica, política o espiritualidad. A cada una le corresponde una mercancía adaptada a la situación, ya sea en forma de best-sellers que parecen haber sido producidos por un software de combinación de frases trilladas, interminables colecciones de videos o reveladoras páginas web interesadas en cuestiones tan dispares como el fenómeno OVNI y las elecciones en Chipre: todo se consume vertiginosamente para poder pasar a la siguiente mercancía, como si de un parque de atracciones se tratara.

Pero la realidad es que vivimos en un sistema donde las personas que ocupan posiciones de decisión y gestión son perfectamente intercambiables en su mayoría, lo que hace que el real problema esté en el sistema en sí, y no en los "actores". El decir esto no es nada nuevo, como el decir que el capitalismo trae la guerra, el hambre y la crisis sin necesidad que nadie desde la sombra, desde grupos ocultos y ocultistas esté provocando estos hechos. Efectivamente, la crítica a las teorías conspirativas que hacemos corresponde al pensamiento clásico de cualquier tendencia revolucionaria que se precie como tal, que desde un principio se enfrentaban a la superstición y a la alienación que se esconden detrás de la conspiranoia/paranoia conspirativa.

Otro problema supone el que sectores reaccionarios diversos: nazis, islamistas, fundamentalistas protestantes, líderes populistas, etc. utilizan y difunden estas teorías de forma cada vez más convincente entre la población, haciendo de ellas un instrumento muy valioso para extender sus mensajes de odio: el antisemitismo, la islamofobia, nacionalismos radicales y excluyentes. En este momento, además, hay algo que juega a su favor: el desprestigio de la clase política, y sobre todo, el desprestigio de la prensa en muchos ámbitos.

Desde la reducción y personalización de la época del nazismo en Europa en “el loco” de Hitler a la justificación de la suba de precios en Argentina por la personalidad soberbia de la presidenta Cristina Fernández, o por el manejo desde las sombras de su marido y ex-presidente… Desde la personificación del imperialismo en el presidente yanqui de turno hasta la personalización de un período de dictadura cívico-militar en un represor o su cúpula más cercana: el aparato sigue intacto, la base de estas políticas económicas siguen intactas, incuestionables.

Este desprestigio se pronuncia en buscar nuevos canales para la protesta, cada vez más moderada: si antes nos desanimábamos con manifestaciones callejeras que parecían un rebaño de ovejas, hoy eso parece revolucionario en comparación con las protestas por Internet que se traducen en cadenas de e-mails, mensajes en foros, difusión de videos-documentales como “Zeigeist”[3], etc.

Así y todo, es sorprendente que a estos pseudomanifestantes aún les queden ganas de hacer esto, ya que la lejanía en la que sitúan al enemigo ya debería ser de por sí suficientemente desalentadora. Si la izquierda del sistema, aquí en América Latina, nos sitúa al enemigo en los distantes Estados Unidos, los conspiraniocos nos hablan de una o dos familias, grupos o sectas que se hallan escondidos en alguna parte del mundo, manejando desde allí las palancas de todos los países.

Nos presentan este sistema como inalterable, porque el problema parecen ser ciertas personas, mas no las relaciones miserables que engendra el capitalismo… Comprendemos que estas relaciones están personificadas por los burgueses (empresarios, políticos, directores de los mass media, etc), pero nuestra lucha no es esencialmente contra ciertas personas o grupos de personas, sino contra ciertas formas de relación social que ellos generan. Claramente, nos encontraremos con estas personas como obstáculos desde el momento en que queramos ponernos a actuar para ser verdaderamente libres, pero no comprender que se trata de personas y de relaciones sociales es no comprender la totalidad del asunto. Y, peor aún, ocultar las verdaderas causas de nuestras desgracias es seguir podando ramas sin atacar la raíz del problema.

No es la causa de la pobreza que estén conspirando para imponer una moneda única en Europa y Estados Unidos, las causas de la pobreza se encuentran en una sociedad de clases que, entre otras cosas, ha necesitado crear el dinero, el intercambio de valor, y busca sobrevivir a costa de lo que sea. No hace falta que como “ciudadanos libres” nos pongamos a luchar por combustibles alternativos al petróleo que genera guerras y degrada el medio ambiente. Primero porque no somos ni ciudadanos ni libres, somos explotados y oprimidos, y segundo porque los capitalistas ya estaban investigando de antes sobre combustibles alternativos para no detener la ruta de la mercancía.

La creencia en teorías conspirativas no sólo puede llevarnos a desarrollar puntos de vista reaccionarios y alejados de la realidad, sino incluso a servir de difusores para ideas de la extrema derecha. Por ejemplo, con respecto a las revueltas que comenzaron en Diciembre de 2008 por la región griega, en uno de estos sitios web donde su autor ve conspiraciones masónicas o illuminati por todas partes nos profetizaba:

“Hace meses, os advertí del peligro de que las lógicas protestas ante las ayudas a los bancos derivaran en disturbios, que han comenzado en Grecia tras el asesinato de un joven (comprobado por testimonios oculares, no fue una “bala perdida”). El asesinato ha sido el detonante perfecto para los disturbios que los Illuminati-Bilderberg de la Comisión Europea necesitaban mientras deciden como imponer su Constitución y las ayudas a los bancos, además de criminalizar la natural ira ante la estafa que sufrimos a sus manos. Estos disturbios artificialmente diseñados son la excusa perfecta para que muchas personas no se unan a las protestas y, así, dividir a la población. […] Si estos chicos pensaran, y supieran lo que venimos avisando desde hace años, sabrían que todas esas noticias, el crack económico y del dólar y, por supuesto, sus propias algaradas, son el pretexto buscado -y diseñado- para la supresión de la moneda “contante”, la instauración ÚNICA del dinero electrónico y, cómo no, del chip en nuestros propios cuerpos […]”

Estas estúpidas paranoias y mediocres reflexiones nos llevarían no sólo a la inacción, sino a perder de vista la potencia de nuestra clase en tanto que fuerza autónoma, destructiva y transformadora. ¿Cómo piensan estos señores que vamos a revertir las cosas? ¿Pacíficamente en nuestros computadores? ¿Votando al Partido Verde?

Resumiendo, las teorías conspirativas son un problema dentro de los movimientos sociales, y particularmente del movimiento libertario. Pero no son estas pseudo-teorías las que contaminan y desvían la praxis pretendidamente revolucionaria, sino que éstas encuentran terreno fértil en un conjunto de grupos e individuos sin una critica autónoma (de esto se trata también la autonomía, de no utilizar las posiciones de la clase dominante, por más camufladas que estén).

Claramente, esto es algo que debería ser discutido: el por qué reproducir estas quejas sin sentido, y cómo nuestras carencias en el análisis de la realidad social y económica nos impulsan a malgastar nuestras energías, nuestras luchas y nuestras vidas. Si queremos vencer al capitalismo y la dominación, debemos comprender la total complejidad de la sociedad. No podemos caer en creer que existen "los que detentan el poder" (los visibles y aquellos supuestos invisibles titiriteros) y "los engañados" (que vendríamos a ser el resto de la población mundial). Caer en el error de dar por supuesto que hay unos titiriteros que mueven toda la realidad, aparte de ser ingenuo y una simplificación, no hace más que distraer cualquier acto de resistencia y ataque real.


Comité de Herejías Varias

Invierno del 2009



[1] Inspirado en el texto Crítica a las teorías de la conspiración, aparecido en Noviembre de 2008 en el sitio web A las barricadas, firmado por Akelarre. Recomendamos dirigirse al artículo original para ampliar estas posiciones.

Link: www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/9142

[2] Aquí se nos aparece la “Ley de la atracción”, esa farsa que mueve millones (mediante best-sellers, videos, conferencias, etc.) nutriendo al mismo tiempo al conformismo y la pasividad que mueven más millones aún. Este “secreto” -según lo publicitan sus beneficiarios directos y los estúpidos embaucados- se trata de algo así como: “lo semejante atrae a lo semejante": "tú obtienes las cosas que piensas” porque “tus pensamientos determinan tu realidad". Bastaría con pensar “positivamente” para salir de la crisis según estos idiotas, argumentando que el pensamiento “negativo” de una sola persona puede arruinar su vida, y el pensamiento “negativo” de gran parte de los habitantes del globo arruinaría la realidad del mismo.

[3] Este video es verdaderamente el padre de la criatura conspiranoica con su método de análisis idealista donde no hay condiciones materiales y reales, todo se trata de “ciudadanos buenos” y “hombres-monstruo malos” que sólo tienen codicia y no son funcionales ni a la burguesía ni al sistema capitalista. Este video se distribuye gratuitamente, lo que usualmente es usado como argumento para justificar su veracidad, como si el hecho de no pagar por un producto lo absolviera inmediatamente de toda función ideologizante.

En el foro de de la web de Zeitgeist se mencionó el apoyo para las elecciones de las última presidencia de USA a Ron Paul, antes miembro del Partido Libertario y ahora miembro del Partido Republicano. Casualmente este político vino a formular respuestas a todas las inquietudes políticas que se plantean en la primer parte del documental: abolir la Reserva Federal, oponerse a la Unión de Estados del Norte y poner fin al Impuesto a los Ingresos. Si entramos en su lógica conspirativa, este candidato podría haber primero lanzado el video como una forma no convencional de publicidad para luego salir “casualmente” a hablar de lo mismo, o quizás brindó respuestas a preguntas emergentes de parte de la sociedad. Nos da lo mismo: el video sigue siendo una falsificación de las cuestiones sociales, y los políticos siguen representando y defendiendo los intereses de la clase dominante.

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Texto publicado por: Mariposas Del Caos

Descargar en formato .PDF: Link


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20 may 2009

Programa elemental de la oficina de urbanismo unitario


1. NULIDAD DEL URBANISMO Y NULIDAD DEL ESPECTÁCULO
El urbanismo no existe: no es más que una "ideología" en el sentido de Marx. La arquitectura existe realmente, como la coca-cola: es una producción investida de ideología que satisface falsamente una falsa necesidad, pero es real. Mientras que el urbanismo es, como la ostentación publicitaria que rodea la coca-cola, pura ideología espectacular. El capitalismo moderno, que organiza la reducción de toda vida social a espectáculo, es incapaz de ofrecer otro espectáculo que el de nuestra alienación. Su sueño urbanístico es su maestro de obras.

2. LA PLANIFICACIÓN URBANA COMO CONDICIONAMIENTO Y FALSA PARTICIPACIÓN
El desarrollo del medio urbano es la educación capitalista del espacio. Representa la elección de una cierta materialización de lo posible, excluyendo las demás. Como la estética, cuyo movimiento de descomposición viene a continuar, puede considerarse como una rama bastante descuidada de la criminología. Sin embargo, lo que caracteriza al "urbanismo" con respecto a su plano simplemente arquitectónico es que exige el consentimiento de la población, la integración individual en la puesta en marcha de esta producción burocrática de condicionamiento.

Todo esto se impone mediante el chantaje de la utilidad. Se oculta que toda la importancia de esta utilidad está al servicio de la reedificación. El capitalismo moderno hace que renunciemos a toda crítica con el simple argumento de que "hace falta un techo", lo mismo que hace la televisión con el pretexto de que la información y la diversión son necesarias, llevándonos a descuidar la evidencia de que esa información, esa diversión, este hábitat no se han hecho para las personas, sino a pesar de ellas, contra ellas.

Toda planificación urbana se comprende únicamente como campo de publicidad-propaganda de una sociedad, es decir: como organización de la participación en algo en lo que es imposible participar.

3. LA CIRCULACIÓN, ESTADIO SUPREMO DE LA PLANIFICACIÓN URBANA
La circulación es la organización del aislamiento. Por ello constituye el problema dominante de las ciudades modernas. Es lo contrario del encuentro, la absorción de las energías disponibles para el encuentro o para cualquier tipo de participación. La participación que se ha hecho imposible se compensa en el espectáculo. El espectáculo se manifiesta en el hábitat y en el desplazamiento (standard de alojamiento y vehículos personales). Porque de hecho no se habita en un barrio de una ciudad, sino en el poder. Se habita en alguna parte de la jerarquía. En la cima de esta jerarquía, los rangos pueden medirse por el grado de circulación. El poder se materializa en la obligación de estar presente cotidianamente en lugares cada vez más numerosos (comidas de negocios) y cada vez más alejados unos de otros. Se puede caracterizar al alto dirigente como un hombre que llega a encontrarse en tres capitales diferentes en un solo día.

4. EL DISTANCIAMIENTO ANTE EL ESPECTÁCULO URBANO
La totalidad del espectáculo que tiende a integrar a la población se manifiesta tanto en la ordenación de las ciudades como en la red permanente de información. Es un marco sólido para proteger las condiciones de vida existentes. Nuestro primer trabajo consiste en dar a las personas la posibilidad de que dejen de identificarse con el entorno y los modelos de conducta, lo que resulta inseparable de la posibilidad de reconocerse libremente en algunas primeras zonas delimitadas para la actividad humana. La gente estará obligada todavía durante mucho tiempo a aceptar el período reificado de las ciudades. Pero la actitud con que lo aceptarán puede cambiar inmediatamente. Hay que fomentar la desconfianza hacia los jardines de infancia ventilados y coloreados que constituyen, tanto en el Este como en el Oeste, las nuevas ciudades dormitorio. Sólo el despertar planteará la cuestión de una construcción consciente del medio urbano.

5. UNA LIBERTAD INDIVISIBLE
El principal logro de la actual planificación de las ciudades es hacer olvidar la posibilidad de lo que llamamos urbanismo unitario, es decir, de la crítica viviente, alimentada por las tensiones de la vida cotidiana, de esta manipulación de las ciudades y de sus habitantes. Crítica viviente quiere decir establecimiento de las bases para una vida experimental: reunión de creadores de su propia vida en terrenos equipados para sus fines. Estas bases no podrían estar reservadas al "ocio" separado de la sociedad. Ninguna zona espacio-temporal es completamente separable. De hecho, siempre se da una presión de la sociedad global sobre los actuales "cupos" vacacionales. La presión se ejercerá en sentido inverso en las bases situacionistas, que funcionarán como cabezas de puente para una invasión de toda la vida cotidiana. El urbanismo unitario es lo contrario de la actividad especializada, y reconocer un campo urbanístico separado es reconocer ya toda la mentira urbanística y la mentira de toda la vida.

Lo que el urbanismo promete es la felicidad. El urbanismo será juzgado por tanto en función de esta promesa. La coordinación de los medios artísticos y científicos de denuncia debe llevar a una denuncia completa del condicionamiento existente.

6. EL DESEMBARCO
Todo el espacio está ocupado por el enemigo, que ha domesticado para su propio uso hasta sus reglas elementales (incluso la geometría). El auténtico urbanismo aparecerá cuando se cree en algunas zonas el vacío de esta ocupación. Lo que nosotros llamamos construcción comienza allí. Puede comprenderse con la ayuda del concepto de "agujero positivo" forjado por la física moderna. Materializar la libertad, es en primer lugar sustraer a un planeta domesticado algunas parcelas de su superficie.

7. LA LUZ DE LA DESVIACIÓN
El ejercicio elemental de la teoría del urbanismo unitario será la transcripción de toda la mentira teórica del urbanismo, desviada con fines de desalienación: tenemos que defendernos constantemente de la epopeya de los bardos del condicionamiento, invertir sus ritmos

8. CONDICIONES DE DIÁLOGO
Lo práctico es lo funcional. Únicamente la resolución de nuestro problema fundamental es práctica: la realización de nosotros mismos (nuestro desligamiento del sistema de aislamiento). Lo útil y lo utilitario es esto. Nada más. El resto no representa más que derivaciones mínimas de lo práctico, su mistificación.

9. MATERIA PRIMA Y TRANSFORMACIÓN
La destrucción situacionista del condicionamiento actual es al mismo tiempo la construcción de situaciones. Es la liberación de las energías inagotables contenidas en la vida cotidiana petrificada. La actual planificación de las ciudades, que se presenta como una geología de la mentira, dejará lugar con el urbanismo unitario a una técnica de defensa de las condiciones siempre amenazadas de la libertad cuando los individuos, que no existen aún como tales, construyan libremente su propia historia.

10. FIN DE LA PREHISTORIA DEL CONDICIONAMIENTO
No sostenemos que haya que volver a ninguna fase anterior al condicionamiento, sino ir más allá. Hemos inventado la arquitectura y el urbanismo que no pueden realizarse sin la revolución de la vida cotidiana, es decir sin la apropiación del condicionamiento por todos los hombres, su enriquecimiento indefinido, su realización.


Attila Kotanyi - Raoul Vaneigem, Internationale Situationniste 6, 1961

18 mar 2009

Muerte a los imbéciles


“ ...de lo que se trata en realidad y para
el materialista práctico,
es decir, para el comunista, es de revolucionar
el mundo existente,

de atacar prácticamente y de hacer cambiar
las cosas
con que nos encontramos.”

K. Marx - F. Engels “La ideología alemana”

DE LO QUE SE TRATA

Es una pregunta complicada para el demócrata que mientras come tranquilamente se ve frente a acontecimientos y cosas que se suceden a un ritmo vertiginoso y caótico, un tumulto sin conexión aparente con indicaciones distorsionadas laberínticamente y un futuro que hay que alcanzar a través de la sumisión, el aburrimiento y la estupidez. Desde hace más de setenta años se perfila entre las masas de los países altamente industrializados la tendencia a abandonarse en manos de toda clase de especialistas en lugar de perseguir intereses racionales y, ante todo, el control de sus propias vidas. Por lo visto, las personas esperan que el mundo sin salida sea incendiado por una totalidad que son ellos mismos y sobre la cual nada pueden.

A pesar de que los distintos indicadores económicos, los resultados de la bolsa, los agentes financieros, los responsables políticos y hasta el vecino de la izquierda quieran negarlo, no nos cabe duda de que verdaderamente sobrevivimos en una sociedad desgraciada: las exigencias de felicidad son invariablemente defraudadas por la vida real hasta la muerte. ¿Qué es lo que queda de nuestros sueños? La barca del amor se rompe contra la vida cotidiana. En las gélidas aguas del cálculo egoísta la poesía se ve desmentida día tras día por eso que llaman vida.

Mientras las formas burguesas de existencia son conservadas con obstinación, su supuesto económico se ha derrumbado. La cantidad de bienes de consumo ha llegado a ser tan grande que ningun individuo tiene ya derecho a aferrarse al principio de su limitación; el trabajo es sólo un peaje que los poderosos nos obligan a pagar para vivir maldiciendo nuestra suerte. El mundo al que pertenecemos no propone sino la miseria. Un mundo que no puede ser amado hasta la muerte representa solamente el interés del beneficio y la obligación del trabajo, y de nada sirve estar vivo mientras estás trabajando. Las ventajas de la civilización quedan compensadas por la forma en que las personas se aprovechan de ellas; y se aprovechan de ellas para convertirse en los seres más viles que hayan podido existir.

El demócrata no está loco, quiere vivir hasta el último céntimo... ¿Qué es un demócrata? Un ser corrompido por la mediocridad y el miedo, que sólo se convierte en humano cuando le persigue la muerte, que sólo sabe expresar sus deseos primitivos de una forma primitiva cuando la muerte le tira de la manga; un imbécil. El demócrata no piensa, opina. Lo que debería ser abolido sigue existiendo con la complacencia general, y nosotros nos consumimos con ello. El hecho de soportar pasivamente las alienaciones y miserias convierte a las personas en poco interesantes. Si la rebeldía no es lo más fuerte que sienten no nos interesan. Aquí se están representando dramas, señores demócratas; nos encontramos en una situación homérica y ustedes preocupados por la ETA y el fútbol. Les vamos a revelar el secreto que sus amos tan celosamente les ocultan: ustedes ya se están pudriendo, y el incendio ya ha estallado.

Asociación Contra la Ignorancia

(Fragmento del texto incluído en
"Crítica de la Razón tonta", Asturias, 2002)

(Texto completo aquí)

3 feb 2009

La Miseria: Publicacion Contra la Universidad


Las personas que integramos este blog editamos el año pasado esta publicación con el objetivo de luchar desde dentro de la universidad, no por reivindicaciones parciales y sectorizadas, sino por la erradicación de la misma y de todo el sistema de trabajo asalariado. Dicha publicación cuenta con 4 textos nuestros más un agregado de origén español sobre la cuestión de la profesionalización. Esperamos editar un segundo número de la misma alrededor de abril de este año siguiendo con la temática pero intentando extendernos sobre algunas facetas del movimiento estudiantil como son las cuestiones asamblearias, los grupos políticos que se encuentran en la misma y muchas otras cosas.

Descargar la publicación

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