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25 jun 2007

Más allá del feminismo, más allá del género

La sexualidad es una expresión esencial de los deseos y las pasiones individuales, de la llama que puede encender tanto el amor como la revuelta. Así puede ser una fuerza importante de los deseos de cada unx de nosotrxs, que puede alzarnos más allá de la masa como seres únicxs e indomables. El género por otro lado, es un intermediario construído por el orden social para inhibir la energía sexual, enclaustrarla y limitarla, direccionándola hacia la reproducción de este orden de dominación y sumisión.
La creación de una identidad en base a la propia opresión, sobre la victimización sufrida, no proporciona la fuerza o la independencia. En lugar de esto crea una necesidad de protección y seguridad que eclipsa el deseo de libertad e independencia. En el reino de lo teórico y psicológico, una abstracta y universal “hermandad femenina” puede encontrar esta necesidad, pero a fin de suministrar una base para esta hermandad, de “mística feminidad”, la cual fue expuesta en los años 60 como una construcción cultural que apoyaba a la dominación masculina, es revivida en la forma de espiritualidad de mujer, culto a la diosa y una variedad de otras ideologías feministas. El intento de liberar a la mujer como categoría social alcanza su apoteosis en la recreación de los roles del género femenino en el nombre de una elusiva solidaridad de género. El hecho de que muchas feministas radicales hayan recurrido a policías, tribunales, y otros programas estatales de protección de mujeres (imitando así al feminismo burgués) sólo sirve para subrayar la falsa naturaleza de la “hermandad” que proclaman. A pesar de que ha habido intentos de moverse más allá de estos límites dentro del contexto de feminismo, esta especialización ha sido su mejor definición durante tres décadas. En la forma en la que ha sido practicada, ha fallado al presentar un desafió revolucionario tanto contra el género como contra la dominación.
Es un estereotipo y un error afirmar que los hombres y las mujeres han sufrido iguales opresiones dentro de sus roles de género. Los roles del género masculino han permitido al hombre una gran libertad de acción para la afirmación de su propia voluntad. Por ello la liberación de la mujer de sus roles de género no consiste en ser más masculina sino mas bien en ir más allá de su feminidad, así para los hombres la cuestión no es ser más femenino sino en ir más allá de su masculinidad. La cuestión es descubrir que el centro de la unicidad que esta en cada unx de nosotrxs, va más allá de todos los roles sociales y de la forma en que cada unx actúa, vive y piensa en el mundo, tanto en el dominio sexual como en todos los otros.

Separar el género en función de la sexualidad, desde la totalidad de nuestro ser, fijando características específicas según el género al que se pertenezca, sirve para perpetuar el actual orden social. Como consecuencia de ello, la energía sexual, que podría ser un extraordinario potencial revolucionario, es encauzada hacia la reproducción de las relaciones de dominación y sumisión, de dependencia y desesperación. La miseria sexual que esto ha producido y su explotación comercial esta por todos lados. La inadecuada llamada de la gente a “abrazar tanto la la masculinidad como la feminidad” cae en la falta de análisis sobre estos conceptos, ya que ambos son invenciones sociales que sirven a los propósitos del poder.
Si nuestro deseo es destruir toda dominación, entonces es necesario que nos movamos más allá de todo lo que nos reprime, mas allá del feminismo y mas allá del género, porque aquí es donde encontramos la capacidad de crear nuestra indomable individualidad que nos conducirá contra toda dominación sin vacilación. Si deseamos destruir la lógica de la sumisión, éste debe ser nuestro mínimo objetivo.

"Sal de tu género. Escapa a tus roles y comenzarás a vivir cuando dejes de ser un miembro serio de la sociedad y seas tú mismx. La masculinidad y femeneidad son construcciones muertas. -Vivimos de acuerdo a las ideas de otrxs, vivimos una vida imaginaria y para este fin cultivamos apariencias, procurando embellecer y preservar este ser imaginario negamos todo lo auténtico".- vocero

10 jun 2007

Sobre cumbres y contra-cumbres

El capitalismo es una relación social y no una ciudadela de poderosos. Es partiendo de esta banalidad que se puede afrontar la cuestión de las cumbres y contra-cumbres. Representar el dominio capitalista y estatal como una especie de cuartel general (ya se trate del G8 , de la OMC o de cualquier organismo similar) es funcional a quien quisiera oponer a este centro directivo otro centro: las estructuras políticas del llamado movimiento o, mejor, sus portavoces.
Es funcional, en suma, a quienes proponen simplemente un cambio del personal dirigente. Esta lógica,aparte de ser reformista en su esencia y en sus finalidades, resulta colaboracionista y autoritaria en los métodos, en cuanto lleva a centralizar la contestación. De ahí el interés, para estos siniestros opositores tan ansiosos de hacerse escuchar por los “amos de la tierra”, de gastar dinero y publicidad política en las cumbres en las cuales cada vez con más frecuencia se dan cita los poderosos con sus comparsas.
Que en el curso de estas cumbres se formalicen simplemente decisiones tomadas en otra parte no turba ciertamente a los diversos representantes de los foros sociales: por otra parte su oposición es del todo formal, consistiendo a lo sumo en seminarios de pago en los cuales se demuestra que el neoliberalismo está equivocado y la humanidad tiene razón, o bien, para los más espabilados, en alguna performance combativa oportunamente orquestada con la policía. Por otra parte, ¿Cómo podría ser real una contestación subvencionada por las instituciones, representada por concejales y parlamentarios, y protegida por los enterradores históricos del movimiento obrero? La paradoja es que se llama a la gente a la calle en nombre de otro mundo posible, en el intento de que…no suceda absolutamente nada.
Cada vez que una masa más o menos oceánica se desplaza plácidamente, vigilada a distancia, se grita que es una gran victoria del movimiento. No obstante estos pacificadores sociales saben muy bien que su capacidad para situarse como interlocutores de las instituciones no depende tanto del número de personas que lleven a la calle (millones de manifestantes contrarios a la última agresión militar contra Iraq no han causado gran preocupación a los gobiernos implicados en la guerra), sino de la fuerza de mediación y represión que logren poner en práctica –o justificar –contra toda rebelión social.

31 may 2007

Supervivencia

¿Te ha sucedido sentir fuera del lugar de trabajo la misma repugnancia y el mismo cansancio que sentís cuando estás en el?
Esto sucede ya que está en todas partes. Es la mañana, el tren, el coche, el paisaje destruído, la máquina, los jefes, la casa, los diarios, la familia, el sindicato, la calle, las compras, las imágenes, la paga, la televisión, el lenguaje, las vacaciones, la escuela, los trabajos caseros, el aburrimiento, la cárcel, el hospital, la noche. Es el tiempo y el espacio de la supervivencia cotidiana. Es la costumbre de los gestos repetidos, de las pasiones rechazadas y vividas por delegación, por imágenes interpuestas.
Toda actividad reducida a la supervivencia es un trabajo forzado; todo trabajo forzado transforma el producto y el productor en objeto de supervivencia, en mercancía.
La mercancía es el corazón de un mundo sin corazón; es la fuerza y la debilidad del poder jerarquizado, del Estado y de su burocracia. La libertad y la felicidad individuales de todos no sólo exigen que se le asesten golpes sino fundamentalmente su aniquilación definitiva y total.
El rechazo del trabajo corre paralelo con el rechazo de la mercancía. Tiene todas las posibilidades de extenderse al rechazo de todos los roles, de todos los comportamientos que nos llevan a actuar no en función de nuestros deseos y nuestras pasiones sino en función de imágenes, buenas o malas, que nos son impuestas y que son la mentira a través de la cual se presenta la mercancía. Calculá lo que queda de vos cuando acumulas durante el día los roles de padre de familia, de esposo, de obrero, de automovilista, de militante, de telespectador, de consumidor...


[Extraído y adaptado del "Archivo Situacionista hispano: de la huelga salvaje a la autogestión generalizada". Texto completo en http://sindominio.net/ash/ash.htm]

24 may 2007

Espacios libres



En el mundo moderno, el control es ejercido sobre nosotros de forma automática, mediante los lugares en los que nos movemos y vivimos. Participamos de ciertos rituales en nuestras vidas: el trabajo, "el tiempo libre", el consumo, la sumisión; porque el mundo en el que vivimos, está diseñado solamente para ello. Todos sabemos que los centros comerciales están para que compremos, las oficinas son para trabajar, las irónicamente llamadas "salas de estar" son para "estar" mirando televisión, y las escuelas están para obedecer a los profesores. Todos los lugares por los que viajamos tienen significados preestablecidos, y todo lo que se necesita para que sigamos haciendo las cosas automáticamente, es mantenernos andando por los mismo caminos. Es difícil hacer otra cosa en las grandes tiendas, que no sea mirar y comprar mercancías; y acostumbrados como estamos a hacerlo, es difícil concebir que podríamos estar haciendo otras cosas ahí, sin mencionar que - pensándolo bien- hacer algo que no sea comprar es casi siempre ilegal.
Cada vez - en todo el mundo- hay menos y menos espacios libres, no edificados, en los que se pueden dejar correr nuestras mentes y cuerpos libremente. Casi todos los lugares a los que puedas ir son propiedad de una persona o empresa, a los que ya se les ha dado un nombre e impuesto un uso: finca privada, distrito comercial, autopista, aula de clase, parque nacional. Y nuestras muy previsibles rutas a través del mundo raramente nos acercan a las áreas libres que aún quedan. Estos espacios, donde el pensamiento y el placer pueden ser libres en cualquier sentido, están siendo reemplazados por entornos cuidadosamente controlados al estilo Disneylandia, donde nuestros deseos son prefabricados y nos son vendidos a expensas de nuestro dinero y nuestras emociones.
Dar nuestro propio significado al mundo y crear nuestros propios caminos para jugar y actuar en ellos, es parte fundamental de la vida humana.

17 may 2007

Ningún amo podrá quitarnos la posibilidad del rechazo

La vida no puede ser sólo algo de lo cual aferrarse. Es un pensamiento que florece en todas partes, por lo menos una vez. Tenemos una posibilidad que nos hace más libres que los dioses: la de irnos. Es una idea para saborear hasta el fondo. Nada ni nadie nos obliga a vivir. Ni siquiera la muerte. Por eso nuestra vida es una tabula rasa, una tablita que todavía no ha sido escrita y que entonces contiene todas las palabras posibles. Con una libertad similar no podemos vivir como esclavos. La esclavitud está hecha para quien está condenado a vivir, para el que está destinado a la eternidad, no para nosotros. Para nosotros está lo desconocido.
Lo desconocido de ambientes en los cuales perderse, de pensamientos jamás recorridos, de garantías que saltan por el aire, de perfectos desconocidos a quienes regalar la vida. Lo desconocido de un mundo al cual poder donarle los excesos del amor de sí. El riesgo, también. El riesgo de la brutalidad y del miedo. El riesgo de verlo finalmente a la cara, el mal de vivir. Todo esto encuentra quien quiere terminar con el oficio de existir.
Nuestros contemporáneos parecen vivir de oficio. Se enloquecen abarrotados por miles de obligaciones, incluida la más triste -la de divertirse-. Enmascaran la incapacidad de determinar la propia vida con detalladas y frenéticas actividades, con una velocidad que administra comportamientos cada vez más pasivos. No conocen la ligereza de lo negativo.
Podemos no vivir, he aquí la más bella razón para abrirse paso con fiereza hacia la vida. "Para dar las buenas noches a los músicos siempre hay tiempo; lo mismo vale darse vuelta y jugar" -así habla al materialismo de la alegría-.
Podemos no hacer, he aquí la más bella razón para actuar. Recogemos en nosotros mismos la potencia de todos los actos de los que somos capaces, y ningún amo podrá quitarnos la posibilidad del rechazo. Aquello que somos y que deseamos comienza con un no. De allí nacen las únicas razones para levantarse a la mañana. De allí nacen las únicas razones para ir a asaltar un orden que nos sofoca.
Por un lado está lo existente, con sus costumbres y sus certezas. Y de certezas, este veneno social, se muere.
Por el otro lado está la insurrección, lo desconocido que interrumpe en la vida de todos. El posible inicio de una practica exagerada de la libertad.

15 may 2007

Unite a la resistencia. Enamorate

Enamorarse es el más extremo acto de revolución, de resistencia al tedioso, socialmente restrictivo, culturalmente constrictivo mundo actual.

El amor transforma el mundo. Donde el enamorado anteriormente sentía aburrimiento, ahora siente pasión. El mundo que algún día parecía vacío y aburrido se llena de significado, de riesgos y recompensas, de majestuosidad y peligro.
El amor empuja al enamorado fuera de la rutina de la vida diaria y lo separa de otros seres humanos. El amor amenaza al orden establecido de nuestras vidas modernas. Los aburridos rituales de la productividad laboral y la etiqueta socializada no significarán nada para un hombre que se ha enamorado, pues hay fuerzas más importantes guiándolo que la simple inercia y honor a la tradición.
El amor amenaza a nuestra sociedad misma. es temido por los burgueses, pues significa un gran peligro para la estabilidad y pretensión que ellos codician, deja todas las emociones al desnudo y revela los secretos que los hombres y mujeres domesticados no pueden soportar.
El amor verdadero es irresponsable, irreprimible, rebelde, desdeñoso de cobardía, peligroso para el enamorado y todos los que la rodean, pues solo sirve a un amo: la pasión que hace que el corazón humano lata más rápido.
El enamorado habla un distinto lenguaje moral y emocional que el típico hombre burgués habla. El hombre burgués promedio no tiene esos deseos que queman. Tristemente, todo lo que conoce es la desesperación silenciosa de pasar la vida persiguiendo metas establecidas para él por su familia, sus educadores, sus empleadores, su nación y su cultura, sin siquiera haber considerado sus propias necesidades y deseos. Sin el ardiente fuego del deseo para guiarlo, el no tiene criterio para escoger lo que es correcto o incorrecto para él. Es forzado a adoptar algún dogma o doctrina a seguir durante su vida. El enamorado no necesita principios prefabricados a seguir, él ve belleza y significado en el mundo, porque sus deseos pintan al mundo en esos colores. No necesita dogmas, ni sistemas morales, ni mandos e imperativos.-
El amor, como la mayoría de nosotros lo conoce actualmente, es un ritual cuidadosamente preescrito y preordenado, algo que sucede los viernes en la noche en cines y restaurants lujosos, algo que llena los bolsillos de los accionistas de las industrias del entretenimiento. Este "amor" comercializado y regulado, no tiene nada que ver con el amor apasionado, que quema y consume al verdadero enamorado. Estas restricciones, expectaciones y regulaciones suprimen al amor verdadero; pues el amor es una flor salvaje que no puede crecer dentro de los confines preparados para ella, sino que aparece donde menos se le espera.

Enamorate hoy, de hombres, de mujeres, de música, de ambiciones, de vos
mismo... de la vida!

13 may 2007

No queremos su paz social

No quiero la igualdad que me ofrecen sus leyes, ni Organizaciones No Gubernamentales que se preocupan más por la violación a los derechos humanos, que las violaciones a las personas mismas, como si de un problema legal se tratase. Nuestra libertad no es un regalo divino, ni un premio de la ONU por haber nacido en el mundo occidental, nuestra libertad es algo natural, no un derecho. Los autoritarios se han tomado el atrevimiento de otorgarnos derechos, esto puede suceder sólo en una sociedad de control continuo, donde a nuestras necesidades las llamaron "derechos" para luego pedirnos que cumplamos "deberes".
Me da lo mismo si se viola o no un artículo de la Constitución Nacional, no me interesa la igualdad "ante la ley y ante dios", me interesa qué sucede con las personas.
No quiero su paz social, la paz de los cementerios, su paz que quisiera significar "ausencia de guerra", "ausencia de guerra aparente" mejor dicho, porque en guerra estamos. Y quizás no la guerra de clases que algunos revolucionarios quisieran, la guerra de los ricos contra pobres existe, es innegable, pero ¿y de los pobres hacia los ricos qué? A veces pareciera que sólo servidumbre.
Y bueno... así es la democracia, aunque muchos digan que esto es una "falsa democracia", esto es la democracia, no se qué pretenden de este orden social. ¿Libertad? No, LIBERTAD nunca, pueden tener "libertad de expresión", "libertad de comercio" y demás parcialidades y basura, pero libertad nunca. Somos anti-democráticos pero eso no nos convierte en simpatizantes de la dictadura militar, como estar en contra de los partidos de izquierda no nos convierte en simpatizantes de partidos de derecha.
¿Intolerante? Claro que sí, ya no estamos cansados, estamos hartos de sufrir este órden de las cosas. La tolerancia es una mediadora ciega que asegura la continuidad de la democracia, que obliga a la explotada a dialogar con su patrón, quien no va a dudar en llamar a la polissía si el explotado ataca.
Entonces que la tolerancia se la guarden los verdaderos cristianos junto a sus sagradas biblias, quienes dicen que siempre van a poner la otra mejilla, nosotros solo vamos a poner la otra mejilla si nos espera un buen beso.
No debemos tener miedo al expresarnos, así sea con acciones o con palabras (escritas o habladas). ¿Qué queremos? ¿Aceptación? No, queremos complicidad. ¿De qué nos sirve una buena imagen en la opinión pública sacrificando nuestras ideas y dignidad?

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