24 jun 2007

Ley Antiterrorista en Argentina

Ya es ley el proyecto antiterrorista enviado por el poder ejecutivo e impulsado por la primera dama/senadora/candidata Cristina Fernández de Kirchner. Siguiendo las órdenes del Departamento de Estado de los EEUU y cumpliendo las promesas al Consejo Judío Americano, los diputados aprobaron el texto que ya tenía media sanción del senado. Sólo falta la promulgación presidencial y su publicación para que entre en vigencia la reforma al código penal que tipifica el terrorismo y define las “asociaciones ilícitas terroristas” como las que tienen como propósito “aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”. Reitera el concepto de uno de los delitos preferidos por el Estado para acallar las protestas populares, la “coacción agravada”, dicho de tal modo que queda abierta la definición para que, según la ocasión, los jueces puedan calificar así la conducta que sea.

A partir de ahora, es "terrorista" cualquier organización que oriente su plan de acción a la propagación del odio étnico, religioso o político; que esté organizada en redes operativas internacionales y que disponga de armas de guerra, explosivos, agentes químicos o bacteriológicos o cualquier otro medio idóneo para poner en peligro la vida o integridad de un número indeterminado de personas. Queda claro que en esas descripciones pueden ingresar las más variadas organizaciones y acciones, ya que bastará interpretar cualquier exhortación o texto de un volante como expresión de "odio", que se considere "peligrosa" una bomba de estruendo o un cascote, y que como es habitual, por ejemplo, en acciones antiimperialistas participen compañeros de varias nacionalidades, para que la definición de "terrorista" calce como un guante.

Hay que comenzar una campaña por la abolición de esta nueva ley que ya se viene aplicando en otros países de Sudamérica como es el caso de Chile y Uruguay.

POR LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO, SUS LEYES, SUS CARCELES, Y SUS FUERZAS REPRESIVAS.

VIVA LA ANARQUIA.

Extraido de Panfletos Subversivos

Y para escuchar mientras tanto, Elektroduendes - Te vigilan:

23 jun 2007

Ya estoy muerto

Desde el momento en que me despierto, me siento infeliz.
Siento el vacío de los objetos a mi alrededor, que no me estimulan.
Que lo único que llenan es su propio espacio físico.

Me siento terriblemente mal conmigo mismo en cuanto prendo el televisor.
Me siento totalmente inacabado o inseguro.
Tengo una imagen desvirtuada y desenfocada de mí mismo. Soy sólo un cuerpo, el cual necesito constantemente perfeccionar para lograr parecerlo a los modelos perfectos con los que me bombardean constantemente.
Pero nunca lo logro, por supuesto. Por más que ingiera alimentos que no me gustan, haciendo del comer un sacrificio y una rutina. Por más que reduzca la cantidad. Por más que no coma en absoluto y me castigue durante horas en la falsa familiaridad artificial de un gimnasio.

No encuentro el gozo cotidiano, sólo metas difusas de placeres futuros e inciertos. Y en cuanto encuentro uno por casualidad, inmediatamente me siento culpable, pues he pecado. Y aún no sintiéndome culpable de mis actos otros se encargarán de declararme de esa manera, encerrándome en una celda, condenado a la marginación momentánea.
Me siento incompleto si no consumo, insatisfecho si no pago.
Incompleto e insatisfecho segundos despues de haber pagado para consumir.
Verdaderamente incómodo envuelto en estas ropas que uso para parecerme a los demás.

Me siento incansablemente controlado, desesperantemente vigilado, exhaustivamente cooptado y aconsejado para actuar casi forzosamente en aras del “bien común” que jamás veo, a no ser que signifique la creciente concentración de bienes en pocas manos de quienes ya tienen suficiente, en perjuicio de los que a duras penas tienen nada.

No sé lo que es la verdadera felicidad, no veo carteles que la publiciten, medios de comunicación que la difundan ni especialistas que hablen bien o mal de ella.
No sé si existe dios, pero siempre me dijeron que él nos ama. Nos hace sufrir toda una vida para probar que somos buenos hijos, y no me apena saber si su promesa de vida eterna es otra falacia, pues estaré demasiado muerto para reclamarle. Por eso inclino mi cabeza en la iglesia al momento de rezar, ocultando el deseo fervoroso de todo lo que se me prohibe.

Odio mi trabajo, que me deja tan cansado e intolerante que cuando vuelvo a casa sólo tengo ganas de dormir, recargando energías para otro día de trabajo. Nada de hablar o reflexionar.
Por suerte tengo un auto que me lleva rápido, el cual pago con gran parte de mi sueldo.
Y si estoy muy nervioso siempre puedo descargarme golpeando a mi mujer y mis hijos. Qué alivio. O incluso tomarme unas estresantes y caras vacaciones en algún promocionado destino turístico, las cuales pagaré con otro año de trabajo.
Y si todo esto no funciona, puedo simplemente endeudarme de por vida con una tarjeta de crédito, el deporte favorito de la otra cara de mi matrimonio, la peor de las mentiras de la empresa “Para siempre”.

Me siento inútil. No tengo tiempo para pensar en nada.
Me siento ajeno. No es ésta la vida que quería llevar.
Me siento vacío, he de comprar.
Me siento todo un hombre moderno. Ya estoy muerto.

16 jun 2007

La guerra no se hace sólo con armas

La guerra es la continuación de la política y la economía por otros medios, por eso no puede entenderse como algo aparte, como una situación de emergencia. La ideología de la emergencia fortalece las estructuras de poder, sean estas oficiales o para-oficiales. Bajo esta ideología se reclama el apoyo de la población para amortiguar las consecuencias de la actividad del capital.

Las ONGs y la ayuda humanitaria son armas de guerra complementarias al uso de la fuerza militar. En las guerras, el dominio sobre la voluntad del contrario cuenta tanto como el control sobre el territorio o el poderío armamentístico. En este sentido la ayuda humanitaria busca derrotar las mentes de los enemigos o lo que es lo mismo, forma parte de la guerra psicológica. Así podemos ver que quien administra la ayuda es, probablemente, el futuro amo del territorio.

Nuestra solidaridad tiene que expresarse en otros términos. No nos solidarizamos con Irak, Afganistán como Estados... sino con los explotados de Afganistán, con el proletariado iraquí, con los revolucionarios de esos lugares, con los que verdaderamente sufren y buscan dejar de padecer mediante acciones concretas. Nos sentimos cómplices de toda aquella persona que ataque al capital y sus instituciones de control, con motivación revolucionaria, en cualquier parte del mundo. En este sentido nuestra solidaridad revolucionaria consiste en luchar contra nuestros propios amos que forman parte de la misma clase que los amos de Irak, EE.UU., etc.

El enemigo está aquí, es visible, es vulnerable. Su tranquilidad depende de nosotros.

13 jun 2007

Pasivismo es sumisión




¿Qué pasa cuando por un segundo te ponés a pensar en las razones de lo que estás haciendo?
¿Qué pasa si pensás en qué es lo que te lleva a cuestionar lo que hacés en ese instante, el mismo en el que estás pensando en eso?
¿No es ésta una acción infinita, una espiral que se retoma a si misma?
¿Un camino de ida que jamás muestra un retorno divisable?

Si dejara que la respuesta automática saltara sobre el papel de manera afirmativa, pecaría otra vez (como lo han hecho muchos) de revolucionario de escritorio. No hay que confundirse, no es lo que queremos. De ninguna manera queremos quedarnos sentados en nuestras casas a esperar ver por la ventana el cortejo fúnebre que pasee el cadáver del capitalismo.

Pero verdaderamente, la mayoría de las veces la conciencia de la realidad es un camino sin retorno. Hay que ser muy idiota para ver la verdad y taparse los ojos. Muy poderoso, quizás. Para dominar a todos los pasivos, los conformistas, los idiotas, incluso los que equivocan lucha con sacrificio de la vida por una "causa", aquellos que separan la lucha política de la vida diaria.

Por supuesto que es importante saber cómo llevar a cabo esta lucha, la constitución de esta idea tiene que ver con el paulatino ejercicio del cambio personal paralelo a la concientización (no imposición). Y bueno, estamos construyendo ese cómo para no caer en las mismas trampas del sistema en las que ya muchos cayeron, sistema que nos espera para tragarnos y darnos un lugar patético entre los aceitados engranajes de su máquina fordista. Por eso es tan importante no permitir que esta construcción tome cauces impuestos, estipulados, previsibles, gastados.

En consecuencia, luchemos también contra la falsa crítica, la oposición inscripta dentro de lo mismo que critica. No confundamos pacifismo con pasivismo. Desengaño y apoliticismo no son intransigencia, es aceptar lo dado sin objeciones ni consuelo, son las excusas del pasivo que se cree inconforme.
Son antipasividad y anticonformismo los que nos llevarán a destruir todo lo dado.
Y construir la libertad individual y la libertad colectiva, auténticas.

"No se puede hacer nada, nadie hace nada". Discursos patéticos, me avergüenzan.

10 jun 2007

Sobre cumbres y contra-cumbres

El capitalismo es una relación social y no una ciudadela de poderosos. Es partiendo de esta banalidad que se puede afrontar la cuestión de las cumbres y contra-cumbres. Representar el dominio capitalista y estatal como una especie de cuartel general (ya se trate del G8 , de la OMC o de cualquier organismo similar) es funcional a quien quisiera oponer a este centro directivo otro centro: las estructuras políticas del llamado movimiento o, mejor, sus portavoces.
Es funcional, en suma, a quienes proponen simplemente un cambio del personal dirigente. Esta lógica,aparte de ser reformista en su esencia y en sus finalidades, resulta colaboracionista y autoritaria en los métodos, en cuanto lleva a centralizar la contestación. De ahí el interés, para estos siniestros opositores tan ansiosos de hacerse escuchar por los “amos de la tierra”, de gastar dinero y publicidad política en las cumbres en las cuales cada vez con más frecuencia se dan cita los poderosos con sus comparsas.
Que en el curso de estas cumbres se formalicen simplemente decisiones tomadas en otra parte no turba ciertamente a los diversos representantes de los foros sociales: por otra parte su oposición es del todo formal, consistiendo a lo sumo en seminarios de pago en los cuales se demuestra que el neoliberalismo está equivocado y la humanidad tiene razón, o bien, para los más espabilados, en alguna performance combativa oportunamente orquestada con la policía. Por otra parte, ¿Cómo podría ser real una contestación subvencionada por las instituciones, representada por concejales y parlamentarios, y protegida por los enterradores históricos del movimiento obrero? La paradoja es que se llama a la gente a la calle en nombre de otro mundo posible, en el intento de que…no suceda absolutamente nada.
Cada vez que una masa más o menos oceánica se desplaza plácidamente, vigilada a distancia, se grita que es una gran victoria del movimiento. No obstante estos pacificadores sociales saben muy bien que su capacidad para situarse como interlocutores de las instituciones no depende tanto del número de personas que lleven a la calle (millones de manifestantes contrarios a la última agresión militar contra Iraq no han causado gran preocupación a los gobiernos implicados en la guerra), sino de la fuerza de mediación y represión que logren poner en práctica –o justificar –contra toda rebelión social.

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