31 mar 2010

¡Dios ha Muerto!

En conjunto con la gente de El Ateo hicimos estos afiches para salir a ejercitarnos un poco por las noches. El texto en cuestión es una traducción y adaptación de lo que leyeron los letristas en Notre-Dame en 1950 en el denominado Affair de Notre-Dame.

29 ene 2010

Carta sobre la Liberación Animal

Hemos realizado una edición de "Carta sobre la liberación animal" de Gilles Dauve, agradecemos a los compañeros de la página Comunización por haber realizado la traducción del mismo.

Lo pueden descargar aquí ya preparado para imprimirlo maquetado en oficio al medio.

14 ene 2010

En contra de la democracia


El propósito de esta charla es el de convencerlos de que es necesario que los revolucionarios se opongan a la democracia, en todas sus formas. Antes de ir más lejos quiero desechar el argumento que discute el uso de este término. Mucha gente estará de acuerdo con lo que planteo (o al menos eso creerá) e igual dirá que yo hablo de la democracia burguesa, y que ellos por democracia se refieren a algo totalmente diferente. Quiero sugerir que cuando la gente habla de democracia “real” o “proletaria” de hecho quiere decir lo mismo que los burgueses cuando hablan de democracia, a pesar de ciertas diferencias superficiales. El hecho de que ellos hayan elegido el término lo hace es más significante todavía. Por esto es importante decir “¡Muerte a la democracia!”.

Siguiendo con las analogías, una menos oscura sería la de la palabra “desarrollo”. Los izquierdistas tercermundistas suelen decir que están a favor del desarrollo. Cuando se les pregunta si no es eso lo que el FMI quiere, ellos responden que lo que quieren es un “desarrollo real”. Si se les habla un poco más uno descubre que de hecho quieren lo mismo que el FMI…sólo que el FMI tiene una manera más realista de entender el término.

Mi conclusión es que por más que alguien afirme estar en contra de la propiedad (como los leninistas, trotskistas y estalinistas) o en contra del estado (como los anarquistas), si estás a favor de la democracia también estás a favor de la propiedad y el estado.

¿Qué es la democracia?

En términos generales, la democracia es la regla de la igualdad y los derechos. Es muy fácil entenderla como capitalista: los “derechos” implican la existencia de individuos atomizados compitiendo entre ellos, además de una forma estatal o cuasi-estatal que los garantice; la “igualdad” implica la existencia de una sociedad en que la gente tiene un valor igual, o sea, una sociedad basada en el trabajo abstracto. La democracia es a menudo definida como la Regla del Pueblo, entendiendo al pueblo como una masa atomizada con derechos.

A un nivel muy abstracto se puede decir que el capitalismo siempre es democrático, que la democracia expresa la esencia del capital y que la igualdad es sólo una expresión de la equivalencia de comodidades.

Marx hizo el comentario abusivo definitivo cuando describió a la democracia como “cristiana”:

“La democracia política es cristiana en cuanto en ella el hombre, no sólo un hombre, sino todo hombre, vale como ser soberano, como ser supremo, pero el hombre en su manifestación no cultivada y no social, el hombre en su existencia fortuita, el hombre tal y como anda y se yergue, el hombre tal y como se halla corrompido por toda la organización de nuestra sociedad, perdido a sí mismo, enajenado, entregado al imperio de relaciones y elementos inhumanos; en una palabra, el hombre que aún no es un ser genérico real. La imagen fantástica, el sueño, el postulado del cristianismo, la soberanía del hombre, pero como un ser extraño, distinto del hombre real, es, en la democracia, realidad sensible, presente, máxima secular.”

Marx, Karl. Sobre la cuestión judía.

¿Cuáles son las consecuencias prácticas de esto? Las formas más comunes en que la contra-revolución democrática se expresa en la lucha de clases es cuando se mueve alrededor de las cuestiones de poder de clase, y la organización de ese mismo poder.

Con “poder de clase” hablo del reconocimiento de que estamos en una lucha de clases y que para lograr avances y ganarla definitivamente debemos aplastar y exterminar a nuestros enemigos, implicando, obviamente, el uso del poder despótico. ¡No podemos respetar los derechos de un policía si le estamos partiendo la cabeza con un palo! ¡Si el líder de un sindicato trata de dirigir una reunión y le respondemos gritando hasta callarlo o arrastrándolo fuera del escenario y cagándolo a patadas, es absurdo decir que creemos en la libertad de expresión!. “La revolución no será televisada”, ¡ni monitoreada por la Amnistía Internacional!. De la misma manera en que no le concedemos derechos a nuestros enemigos, tampoco queremos derechos de su parte. Este es un tema complicado porque, en práctica, a menudo es difícil distinguir entre el hecho de demandar algo y el de demandar el derecho a algo. No voy a lidiar con cada aspecto de esta cuestión, sólo voy a hacer algunas aclaraciones tomando el “derecho a huelga” como ejemplo. En general, como dijo Hegel, “por cada derecho hay un deber”. Entonces, por ej., tenemos el derecho a viajar en colectivo y el deber de pagar por un boleto. El “derecho a huelga” implica que los trabajadores tienen permitido abandonar pacíficamente su labor a cambio del respeto por el orden público y generalmente el no hacer nada para que la huelga sea efectiva. ¿Qué otra cosa puede significar? Después de todo, un derecho es algo garantizado por ley: no es muy fácil pedirle a un policía que te proteja mientras estás quemando un camión de basura.

Creo que, en general, demandar por derechos es una expresión de la debilidad de nuestra clase. En lugar de decirle a nuestro enemigo que si nos pone un dedo encima le rompemos la cabeza, o romperle la cabeza directamente, solemos decirle que por favor respete nuestros derechos, que no tenemos la intención de hacerle daño. Es claro que nuestra clase está en una posición débil y no hay respuestas mágicas para esto, pero creo que un importante paso que podemos dar es el de reconocer que los bonachones de la clase media que hacen campañas por derechos no están de nuestro lado, aún cuando algunos de ellos sean simpáticos abogados izquierdistas que nos saquen de la cárcel…

Posiblemente lo que dije hasta ahora no sea tan controversial, refiriéndose más que nada a la exclusión de ciertas categorías de gente. Dicha acción de excluir a cierta gente de la democracia es perfectamente compatible con la acción de ser un demócrata. Es increíble la cantidad de liberales que dicen soportar incondicionalmente la libertad de expresión y después cambian de opinión cuando alguien les pregunta si eso que dicen también aplica a los fascistas.
Más controversialmente, quiero hablar acerca de la idea de democracia “dentro de nuestros límites”, es decir, entre proletarios en lucha. El argumento de “democracia de los trabajadores” generalmente rechaza el tener relaciones democráticas con la burguesía pero pregona por que reine la igualdad y el respeto a los derechos entre proletarios. Esto es visto generalmente como una manera de evitar la burocratización y dominación por parte de pequeñas facciones y de asegurarse que la mayor cantidad de gente posible esté involucrada en una determinada lucha. La idea es que si la gente tiene concebido el derecho a expresarse, votar, etc., entonces puede ir a una reunión y sentirse parte de esta colectividad democrática.

¿Qué significa en la práctica la democratización de una lucha? Significa cosas como:

1. Mayoritarismo: nada puede concretarse a menos que lo decida la mayoría.

2. División entre toma de decisiones y acción: nada puede concretarse hasta que todos puedan discutirlo. Esto puede verse como análogo a la separación entre los poderes ejecutivo y legislativo. ¡No es por coincidencia que las discusiones entre miembros de organizaciones democráticas se asemejen a debates parlamentarios!

3. Afirmación del “no se puede confiar en nadie”: las estructuras democráticas dan el “todos contra todos” por sentado y lo institucionalizan. Los delegados tienen que ser revocables para que no se dediquen demasiado a sus agendas personales que, claro está, todos llevan.

Todos estos principios promueven la atomización social. El mayoritarianismo porque todos son iguales y usualmente poseen un solo voto. La división entre toma de decisiones y acción porque es lo más justo consultar al resto antes de actuar, de otra manera estarías violando sus derechos. Un ejemplo particularmente odioso del tercer punto (“no se puede confiar en nadie”) es el de la demanda por un Derecho de Facción, impulsada por los troskos. Generalmente piden esto cuando otra agrupación trata de echarlos de algún lado. A lo que este derecho apunta es a la libertad de conspirar contra los miembros de lo que es supuestamente otra organización de la clase trabajadora. Obviamente, ninguna organización comunista genuina podría siquiera asimilar la idea de estos derechos.

Estos principios democráticos sólo pueden plantearse en completa oposición a la lucha de clases ya que, por definición, la lucha de clases implica una ruptura con la atomización social y la formación de algún tipo de comunidad, a pesar de lo limitado, pasajero o vago que esto sea.

Probablemente sea el punto dos el más importante, por eso es necesario desarrollarlo. Las acciones importantes en la lucha de clases casi nunca comienzan en un voto o una consulta general, sino que suelen ser acciones realizadas por una minoría determinada a romper con la pasividad y el aislamiento de la mayoría de los proletarios a su alrededor, que luego intenta difundir sus acciones a través del ejemplo antes que distintos argumentos. En otras palabras, el principio de división entre toma de decisiones y acción siempre es violado en la práctica. A pesar de esto, cuando una acción “violenta” se genera, llueven quejas sin distinción de grupos de derecha e izquierda, culpando a facciones de activistas que no representan a nadie más que a ellos mismos...y, por supuesto, ¡tienen toda la razón del mundo!

La huelga de mineros de 1984-85 en el Reino Unido generó varios ejemplos de cómo la lucha de clases es anti-democrática en la práctica. La huelga en sí no comenzó democráticamente, no hubo ni votaciones ni reuniones en masa por parte de los trabajadores. Comenzó con el abandono de las tareas en algunas de las minas que serían clausuradas y luego se manifestó en forma de piquetes. Durante la huelga se produjo una triste alianza entre el ala derecha del Labour Party (Partido Laborista) y el RCP (Partido Comunista Revolucionario) con el fin de que los trabajadores puedan votar las medidas de fuerza. Los mineros más militantes rechazaron esta propuesta argumentando que los carneros no tenían el derecho de votar el destino del trabajo de nadie, que suena como una oración democrática pero en el fondo estamos de acuerdo en que la actitud no lo es. En varias ocasiones los miembros del RCP fueron agredidos y tildados de conservadores por su apoyo a la votación.

También hubo numerosos ejemplos de sabotaje y destrucción de las propiedades de la Coal Board (Junta del Carbón), usualmente organizados por “grupos de choque” semi-clandestinos. Es más que obvio que estas actividades, por su propia naturaleza, no pueden ser organizadas de forma democrática, aún si son aprobadas por la mayoría de los huelguistas.

Comunidad de lucha

Un concepto que he utilizado anteriormente, y al cual me siento particularmente atraído, es el de “comunidad de lucha”. Obviamente, una pregunta que me harán es que si una comunidad de lucha no actúa de forma democrática, ¿cuál es la forma de su accionar? No hay una respuesta simple a esto, excepto decir que la base de acción sería la confianza y solidaridad entre las personas involucradas en lugar de su supuesta igualdad o sus derechos. Por ejemplo, si queremos mandar a alguien como emisario para difundir la naturaleza de la lucha, no insistiríamos en que ese alguien sea votado por el 51% de los reunidos o que lleve consigo un teléfono celular así podemos comunicarnos con el y reemplazarlo por alguien más. Insistiríamos en que sea honesto y de confianza, ¡porque un camarada honesto vale más que mil delegados revocables! Por supuesto que esta confianza estaría basada en un análisis político de la persona, no mandaríamos a un miembro del Partido Laborista porque sus visiones políticas lo llevarían automáticamente a actuar en contra de los intereses de la clase trabajadora.

Sociedad comunista

Finalmente, quisiera decir algunas palabras acerca de las connotaciones de estos puntos en la formación de una futura sociedad comunista:

La idea de una revolución comunista identificada como una vasta reorganización democrática de la sociedad es muy fuerte, aún dentro de las tendencias políticas que creeríamos tienen algún nivel de potabilidad. Los comunistas consejistas (como Pannekoek) literalmente veían a los consejos de trabajadores como parlamentos de la clase proletaria. Hasta los situacionistas tuvieron serias contradicciones acerca de la democracia, hablando de una “democracia directa” entre otras cosas. Si uno lee “Enragés y situacionistas en el movimiento de las ocupaciones” los encuentra haciendo varias alegatos acerca de cómo sus acciones expresaban la voluntad de la Asamblea de Sorbona cuando es obvio que ellos estaban rompiendo constantemente con las decisiones de ésta o simplemente pidiéndole que le ponga su firma a sus acciones.

En general, no es una coincidencia que la gente que boga por la democracia también lo haga por la autogestión, o sea, la apropiación de espacios de esta sociedad para poder manejarlos independientemente. La conexión es simple: el comunismo se trata de transformar relaciones sociales, no sólo de cambiar el régimen político, que es lo que quieren hacer los demócratas. En el caso de los comunistas consejistas, es fácil darse cuenta de que todo lo que discutían rondaba en torno a la autogestión, mientras que los situacionistas no podían desprenderse de sus orígenes autogestionados.

Otro ejemplo de este tipo de problemas podría ser el concepto de “planeamiento”, al que mucha gente se siente atraída. Para mí, el “planeamiento” implica que todos nos juntemos y decidamos qué vamos a estar haciendo los próximos 5 años y entonces nos separemos y comencemos a hacerlo. Esto me suena como otro ejemplo del fetichismo por el momento de la toma de decisiones. Así que, como comunistas, o sea, enemigos de la democracia, creo que deberíamos sospechar mucho de este concepto. Como opositores a la social democracia necesitamos rechazar la democracia con la misma fuerza con la que rechazamos al socialismo en sí.

Realizado por Wildcat
Traducido al español por miembros de Iniciativa de Agitación Comunista

10 dic 2009

Partido y Clase




Sin avances significativos en lo que respecta a traducciones o producciones propias (exceptuando el ultimo folleto lanzado y posteado aquí de "La Dominación..") aquí adjuntamos una edición que hemos hecho de un panfleto de Anton Pannekoek, "Partido y Clase", que se ha venido moviendo bastante por estos lados. Lo dejamos listo para imprimir en A4 ya paginado, que lo disfruten y les sirva, Saludos y Revolución Social!

Descargar folleto listo para imprimir (A4)

28 nov 2009

La Dominación Capitalista de la Vivienda y el Territorio



I - La planificación urbana como condicionamiento y falsa participación

El desarrollo del medio urbano es la educación capitalista del espacio.
 Representa la elección de una cierta materialización de lo posible, excluyendo las demás.
Programa elemental de la oficina de urbanismo unitario.
Attila Kotanyi y Raoul Vaneigem, Internationale Situationniste 6, 1961


El urbanismo es el arte de esconder el sufrimiento, una conjunción de disciplinas organizadas en torno al condicionamiento del sujeto, su atomización, su alienación impuesta y su propia autoalienación. Como disciplina académica obviamente ha ido evolucionando y han aparecido diversas corrientes, todas con una visión distinta de cómo gestionar el medio físico para la explotación laboral, el ocio alienado y todas las facetas de la vida bajo el capital, aunque ninguna que plantee realmente como destruir de raíz estas problemáticas.

La íntima relación que muchos de los movimientos urbanísticos (paisajismo, nuevo urbanismo, etc.) tienen con áreas como la criminalística, el marketing y la publicidad no hacen más que evidenciar la verdadera motivación de los urbanistas. Desde sus comienzos, como ser intelectual separado de sus pares, el urbanista intenta lograr la configuración óptima para la circulación de mercancías por el medio urbano y la mayor visibilidad del territorio para evitar que alguien intente apropiarse ilícitamente de estas.

Esta misma especialización, que se requiere como uno de los requisitos fundamentales para integrar tanto la casta privilegiada de los burócratas que delinean los planes urbanísticos como la de los académicos que poseen el conocimiento necesario para discernir superficialmente con esos criterios, tiene como correlato la marginación del proletariado no sólo de estas esferas de decisión o falso cuestionamiento, claro está, sino incluso en la construcción de una cosmovisión que encarne una propuesta alternativa, aunque sea sólo como posibilidad.

El ámbito electoral y parlamentario da a los explotados la falsa conciencia de participación en la modificación de su entorno. Presupuestos participativos, campañas municipales para la restauración y pintura de casas y demases artimañas son la forma en que la política coopta las inicitivas verdaderamente humanas de modificar el territorio para la satisfacción de las necesidades de la comunidad, redireccionándolas bajo la sombra del estado y los intereses económicos.

II - Trabajo Asalariado

El saqueo más grande llevado a cabo por la explotación, el de más grandes consecuencias, es el robo del tiempo y el espacio. Estos dos robos están sustancialmente unidos. El capital roba nuestro tiempo obligándonos a trabajar y condicionando nuestras vidas, infectándola con relojes, compromisos, fechas tope, y así hasta el más ínfimo detalle. Robando nuestro tiempo impide que nos entendamos a nosotras mismas. Nos aliena. Sin nada de tiempo ni siquiera notaríamos el robo del espacio. Necesitamos tiempo para percibir la presencia del espacio.

El estudio de la economía urbana se lleva a cabo silenciosamente y todos formamos parte de esa dinámica, las relaciones sociales que seguimos reproduciendo se ven reflejadas en su totalidad en la forma de vivir que tenemos. El trabajo domina nuestra existencia, pensamos todo en función de él, queremos estar cerca de nuestros puestos de trabajo y esta realidad le hace las cosas aún más fáciles al capital. Ya sea en Nueva York en el 2009 o en Moscú en 1932, la principal motivación social de cómo entendemos el concepto de hogar y las funcionalidades que nos brinda está íntimamente ligada al rol dentro del sistema de producción que tenemos como trabajadores.

Cuando nuestra fuerza de trabajo flaquea temporalmente, ese dichoso momento al que los capitalistas han designado con el nombre de “enfermarse”, queremos estar cerca de los centros de especialización en la cura (mitigación sólo superficial de una dolencia física profunda y permanente). Cuando el mercado prescinde de nuestras capacidades productivas en determinado momento histórico, corremos a los templos de la intelectualidad para una reprogramación mental y disciplinaria en forma de título formativo; es decir, para que nos acepten de vuelta, esta vez como ingeniero, árbitro de fútbol o malabarista certificado.

 Adoramos estar cerca de todo lo que nos incluye dentro de esta sociedad en la que reina la exclusión, nos hace sentir especiales, valorados, superiores a los demás, de esta manera tenemos menos tiempo para realizar un análisis verdaderamente radical de las muchas formas de opresión que tenemos a nuestro alrededor, que ¡oh casualidad!, al analizarlas con una lupa lo suficientemente potente, todas parecer germinar de una u otra manera en el maldito trabajo asalariado.

III - Ocio Alienado


Luego de una jornada laboral el explotado tiene que consumir lo que produjo anteriormente para continuar valorizando al capital. Como contrapartida de la alienación sufrida durante el proceso de producción, el tiempo de ocio es en la sociedad moderna ocio alienado, esfera separada de la vida en el momento temporal en que se sucede. Destinamos mentalmente cierta cantidad de horas al esparcimiento para recuperarnos mentalmente del stress generalizado en que vivimos diariamente, sin poner en discusión o ni siquiera intentar imaginarnos que lo que hacemos y como nos relacionamos en esos momentos de ocio son una forma de legitimación de las relaciones sociales que todos y todas nos encargamos de reproducir.

Para el urbanismo esto produce un gozo indescriptible, la posibilidad de ofrecerles a todos esos proletarios hambrientos de ocio un marco espacial y temporal en donde puedan vaciar sus billeteras y condenar a sus hermanos que produjeron las mercancías que ellos van a utilizar para mitigar los efectos físicos y psicológicos provenientes de la alienación.

Para el capital no existe ni la noche ni el día, ni los árboles ni los animales, ni siquiera el entorno natural originario, el capital se apropia de todo y lo pone a disposición de quien quiera obtener un rédito en forma de ganancia de todo este proceso. Todo gira en torno al consumo, donde algunos intentan ver estrellas el burgués ve boliches bailables, restaurantes y alcoholización, cuando otros buscan pisar tierra y cesped, el capital construye un aeropuerto y una agencia de viajes, obligandolos tal vez a postergar el ocio para las dos semanas que el patrón les da para vacacionar, en un lugar diseñado urbanisticamente para contener olas y olas de explotados con ansias de mitigar los daños producidos por el trabajo de todo un año durante quince alienados días en un hotel con vista al mar.

IV - Espacios Verdes, tan verdes como el dinero


Para el sistema dominante ya no hay paisaje, ni naturaleza, ni calle para pasear sino rentabilidad del metro cuadrado; plusvalía del prestigio para el mantenimiento de un marco de verde, árboles o rocas. Ya sea construir una plaza en un barrio carenciado para que se conformen con la actual gestión de gobierno o valorizar los edificios de lujo cercanos al nuevo parque, la motivación no es obviamente nunca el deseo de la comunidad humana de estar en su medio original sino la de seguir dinamizando las relaciones sociales que impone el capital.

En cada parque y plaza podemos ver también una estatua, un héroe de la intelectualidad, alguien al cuál los proletarios admiren por su superación respecto de la suya, donde sus condiciones de vida les niegan la posibilidad de desarrollar su pensamiento. Puede ser también el de un gran general o político que se encargó de mantener la paz social en algún momento histórico, desde el parlamento o la retaguardia de una sangrienta represión. De cualquier modo la burguesía le hace un guiño  simpático a sus heroes, atemorizando y condicionando inconscientemente de paso a los proletarios que pudieran tener en mente la idea de la destrucción de esta sociedad.

V - Urbanismo como forma de exclusión


La reagrupación jerarquizada de la población es un pilar del urbanismo, la optimización del consumo (optimización de la tasa de ganancia) como pilar del capital se ve reflejado en este punto. Cuando por todas las formas de condicionamiento psicológico y social no se puede excluir a cierto estrato inconveniente de una zona con una perspectiva de alta rentabilidad a futuro, el estado entra en juego aumentando los impuestos hasta el punto en que los indeseados no pueden subsistir más, excluyéndolos de su medio, sus posibilidades de trabajo, la educación de sus descendientes, etc.

Luego reurbanizar y quizás quién sabe, hasta los nuevos inquilinos tendrán que ser expulsados en unos años, el capital se caracteriza por no tenerle respeto a ningun ser vivo, solo a ese monstruo llamado dinero. Cuando todas estas herramientas se agotan ya sabemos lo que viene, palos, gases y cárcel, reservados con placer por las fuerzas represivas para aquellos que osen interponerse en el camino de muerte de la dominación capitalista del territorio.

VI - Urbanismo como dominación sobre los explotados

El poder ya no intenta ni siquiera disimular el hecho de que la ordenación del territorio está principal y directamente concebida en función de una próxima guerra civil, las carreteras están reforzadas en previsión del paso de los tanques; las torres y los conjuntos recientemente construidos abrigan unas cámaras que transmiten a la jefatura de policía, a lo largo de veinticuatro horas del día, una visión panorámica de las calles; en los edificios modernos, están previstas unas "cámaras de tiro" para uso de los tiradores de élite de la policía.

Expulsiones y reagrupaciones jerarquizadas de la población, rastreos policiales de los barrios populares, difusión constante por los medios masivos de comunicación de la condición de inseguridad reinante en la urbe, la gente en sus casas encerrada y ultraatomizada, en las calles sólo las fuerzas del orden y los delincuentes, librando la guerra de la democracia, la del bien sobre el mal, el falso conflicto que intenta tapar la verdadera lucha de clases.

VII - ¿Catástrofe natural? ¡Catástrofe del capital!


Durante el verano de 1999 la corteza terrestre cruje una vez más en los Balcanes; en Turquía, los terremotos ocasionan la muerte de 50.000 proletarios. ¿Fatalidad? NO, la responsabilidad de este drama, como siempre, no la tiene la vieja y sana tierra que nos sustenta sino que le corresponde exclusivamente a la organización social asesina que rige y organiza a los hombres en su superficie: el capitalismo.

En 45 segundos la hecatombe resulta imponente. Habitaciones de 7 a 8 pisos quedan reducidas a una montaña de escombros inferior a los 3 metros de altura, las placas de cemento se apilan como milhojas sin dejar un sólo espacio de vida entre ellas. Desesperada la gente salta de sus balcones para escapar a la muerte... que les espera en el pavimento. Los heridos agonizan sin ninguna asistencia que los ayude a salir de ese montón de ruinas. La refinería de Izmit escupe llamas e inunda sus alrededores con una nube tóxica. Como los auxilios continúan brillando por su ausencia y no se dispone de ninguna maquinaria adecuada, la población lucha, en la mayoría de los casos infructuosamente, por extraer a los sobrevivientes con sus propias manos. El Ejército turco, que desde hace más de 75 años, es presentado como el garante del Estado providencial y laico, permanece confinado en sus cuarteles y sólo interviene dos días más tarde. Se encontraba ocupado en enterrar a los pocosmilitares víctimas del sismo. Observemos, al pasar, que los edificios militares resistieron mucho mejor que las habitaciones obreras. La base de la NASA, instalada en esa región, ni siquiera se movió.

Cincuenta mil muertos, condiciones de rescate vergonzosas, desprecio evidente de los gobernantes... y poca, muy poca reacción proletaria. Apenas serán perseguidos unos pocos promotores inmobiliarios que la burguesía utiliza como chivos expiatorios. Una semana después del sismo, los equipos internacionales de rescate y las cámaras vuelven a sus países mientras que la burguesía en Turquía anuncia, muy discretamente, la fase número 2 de su plan de restablecimiento del orden: la limpieza. Los escombros son evacuados con bulldozers, para así despejar el terreno que servirá para realizar nuevas construcciones que permitirán la realización de nuevos beneficios. Algunos empresarios inmobiliarios irán más lejos todavía: hacen arrojar los escombros en las orillas del mar con el propósito de ganarle al mar futuros terrenos de construcción. Desde entonces, los alquileres alcanzan cifras astronómicas, algunos llegan a un mes de salario completo. Llegará el invierno con una gran parte de los damnificados sobreviviendo en parques, en carpas...; cuando llegan las primeras lluvias, dada la insuficiencia de carpas o la malísima calidad de las mismas, esos proletarios vivirán en el barro, en el agua.

Desde entonces, los medios de comunicación paran de criticar al gobierno y al ejército y todo el mundo se remanga la camisa para "reconstruir el país siniestrado". Los únicos responsables de esa decena de miles de muertos y de heridos, y ni hablar de las centenas de miles de desalojados, traumatizados, desposeídos, fueron finalmente encontrados por la policía: un puñado de empresarios constructores de esos edificios-cementerio son acusados. El espectáculo del proceso se anuncia como un gran momento de desahogo popular. Estos empresarios, tal vez, purgarán parte de su pena para permitir que el sistema en su conjunto continúe amontonando proletarios en edificios peligrosos.

El capital encuentra siempre algunos defensores y/o gestionarios que nos dirán que él no es responsable de las catástrofes, que ellas son naturales, o que "Dios las envió"... pero ¿al proletariado le basta con creerse en los dogmas del capital para salvarse? ¿Son una cuestión de creencia esos cadáveres, bien temporales, que provocan todas esas catástrofes naturales?

El capital es una catástrofe permanente para la humanidad, pero su sociedad de trabajo y de sumisión es transitoria. A todos los niveles de organización de esta sociedad, el beneficio se define como el objetivo de la actividad humana. Cada instante de la subvida mercantil, nos muestra, que el capital ya ha vivido demasiado y que al mismo tiempo ha concentrado en el seno de los explotados toda la inhumanidad de su sistema, ha concentrado también su propia negación revolucionaria, el proletariado, una negación violenta, que al afirmarse como clase afirma igualmente la negación de todas las clases y se prepara para engendrar otra organización de la producción y de la reproducción de la vida, dirigida hacia la satisfacción de las necesidades humanas.

Recomendamos y Extrajimos de:

nodo50.org/albesos/2n.php?sec=articulos&id=46&t=insurreccionalismo
gci-icg.org/spanish/comunismo45.htm#subrayamos_turquia
sindominio.net/ash/salvaje.htm

Related Posts with Thumbnails