30 abr. 2008

1887 - 1º DE MAYO - 2008



Primero y principal, cabe realizar la aclaración de que la intención no es dar propaganda al anarquismo como el "ismo" correcto, como ideología separada a la cual aferrarse a modo de adhesión. "Anarquista" es un modo quizás simple de expresar las cosas que queremos y llevamos adelante, y es bienvenido quien desee utilizar una expresión mejor para describirlo, ya que el sólo término no es de vital importancia más que para dar identidad aun conjunto de ideas, sentimientos… pero ante todo, necesidades por las que se lucha. La mayor parte de lo que se ha llamado mundialmente anarquismo, junto a otras corrientes, han luchado invariantemente no por el fin de la historia humana, sino al contrario. Han luchado por el comienzo de una historia verdaderamente humana, resultante de la abolición de la propiedad privada, las clases sociales y el Estado; para constituirse de una vez por todas en una comunidad mundial.

No pretendemos tampoco resolver aquí de manera puramente teórica lo que debe ser obra de nuestra clase misma, y no de una corriente o de alguna ideologia en particular, sino de nuestra clase organizada en el desarrollo de su auto-liberación. Es decir: siendo el movimiento real de abolición de las condiciones existentes, de todo lo que nos separa de nosotros mismos.

Los gigantescos problemas que enfrentamos hoy, tales como la explotación, el gatillo fácil, la miseria, las guerras, el mismo trabajo enajenado, la contaminación, las mentiras de los medios de comunicación, y un largo etcétera; sólo pueden ser comprendidos y enfrentados si en vez de aislarlos los asumimos como fragmetos de una totalidad. Por eso se hace estrictamente necesario resolver cada uno de estos problemas, pero no aisladamente.

La consigna de este año y de los anteriores ha sido invariante: la de una lucha internacionalista y anticapitalista.

¿POR QUÉ EL INTERNACIONALISMO?

Ya lo han dicho antes que nosotros: "El proletariado no tiene patria" y nunca tuvo patria. La patria es la excusa para separarnos como dominados, para que no logremos una identidad de clase. ¿Por qué? Porque eso nos hace peligrosos, porque nosotros fuimos, somos y seremos muchos más, y el capitalismo hace todo lo posible para que no nos enteremos.

Por esa razón, la ideología dominante mediante instituciones como la familia o la escuela, y los medios de comunicación, nos han inculcado (y nos inculcan) un sentimiento patriótico, para que llegada la hora odiemos al trabajador inmigrante que supuestamente viene a robarnos el trabajo, y no al patrón que nos roba nuestro tiempo y nuestra vitalidad. Para que seamos también carne para sus guerras, para ir o quedarse a defender el capital y el territorio que no nos pertenece.

Por eso no hablamos de anti-imperialismo, por que el anti-imperialismo debe ser superado por un internacionalismo revolucionario.

El anti-imperialismo es la renuncia a una lucha real contra el capitalismo y quienes lo sostienen, justificando así el capitalismo de los países menos desarrollados.

En Estados Unidos, en Cuba, en Argentina, en Venezuela o en Irak, hay explotadores y hay explotados, hay dominadores y hay dominados. Es por eso que se hace necesario y urgente luchar contra la burguesía que se encuentra en "nuestro" propio país.

En definitiva, el patriotismo sirve a la clase dominante para ocultar el antagonismo social en el que vivimos, sirve para sentirnos más cercanos al jugador de futbol estrella, al milico o al patrón que nació en esto que han dado en llamar país, que al hermano explotado que nos dicen es extranjero.

¿Y POR QUÉ ANTI-CAPITALISTA?

El capitalismo no es una abstracción, no son los políticos y los economistas hablándonos en un lenguaje que pocas veces entendemos. El capitalismo es lo que vivimos desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, son las relaciones sociales que llevamos adelante.

Y el eje central de esta pseudo-vida dentro del capitalismo es el trabajo. Lo que no venimos a festejar aquí. “Día del trabajo" nos dicen los que se benefician de él, y de nosotros en definitiva…

Festejar el trabajo asalariado sería festejar la propia humillación, el robo de nuestras fuerzas, de nuestro tiempo. Sería festejar el enriquecimiento de los ricos. Pero no nos han dejado otra opción, en esta dictadura democrática somos obligados a trabajar o a mendigar, o a mendigar trabajo para poder subsistir. Esto no es una elección… ¡Es un chantaje!

El capitalismo, al separar a los explotados de sus medios de vida, impuso el trabajo asalariado reduciendo así a cada persona a un trabajador, es decir a una mercancía con un precio, tal como las mercancías que él mismo produce. Así, podemos ver una aberración cotidiana como que una persona, durante una hora, valga lo mismo que otra.

Por eso no exigimos mejoras salariales, no queremos mejorar el sistema, ni luchar porque nos azoten con un látigo mas saludable. Queremos el fin de la sociedad de clases, queremos tomar las riendas de nuestras propias vidas, producir para nuestras necesidades y no para las de la economía capitalista.

Y esto sólo podemos lograrlo mediante la lucha, mediante una teoría y una práctica revolcuionaria. Nosotros somos quienes hacemos funcionar este mundo, personas de carne y hueso, como de carne y hueso tambien son quienes nos oprimen y humillan, gente que puede fallar y puede morir.

La misma fuerza utilizada para mantener este sistema en funcionamiento puede usarse para destruirlo. La tarea es nuestra.

Nos vamos a creer lo de la crisis cuando los ricos comiencen a suicidarse.

¡POR LA EXTENSIÓN DE LA LUCHA DE CLASES!

¡POR LA DESTRUCCIÓN DEL TRABAJO QUE NOS REDUCE A SIMPLES MERCANCÍAS!

¡POR LA ANARQUÍA SIEMPRE!

21 abr. 2008

¡Si no cambia todo no cambia nada! - Por la continuidad de la lucha de clases



Miramos a nuestro alrededor y vemos un mundo fuera de nuestro control, somos obligados a vender nuestro tiempo y energía para así “ganarnos la vida”... y esa vida que “ganamos”, la tenemos que derrochar en la lucha diaria por sobrevivir, sin poder satisfacer nuestros deseos y necesidades. Esto se mantiene ya que el proletariado al no reconocerse como clase en oposición al sistema, desconociendo su fuerza, no puede destruir la dominación burguesa.

Nos hacen creer que no somos proletarios porque somos empleados o desocupados, el de más allá se siente campesino en oposición al trabajador de la ciudad, otra se siente comerciante porque es vendedora ambulante, muchos otros se sienten demasiado jóvenes o demasiado viejos para ser proletarios. Habrá también quien por ser mujer se sienta menos afectada por la cuestión de su clase, o quien sienta la opresión racial como más determinante y en vez de sentirse proletario negro o proletario latino se siente negro o latino. Y también hay quienes aferrándose a diversas ideologías se sienten anti-imperialistas, anti-neoliberales, argentinos, aborígenes, cristianos, judíos, yankis, cubanos, feministas, antirracistas, gays, etc. Justamente esas negaciones del proletario mismo son las que consolidan la ideología burguesa del “verdadero proletario”, que como se sabe es "obrero industrial, hombre, nacional", y mira con desprecio al estudiante, al que saquea, al inmigrante, a la mujer y a “todos esos negros”. Es la clase dominante la que necesita la existencia de estas divisiones para perpetuar sus intereses, divisiones que consigue mediante ONGs, sindicatos, el sistema educativo, partidos políticos, etc.

Así también, por otro lado, las leyes y constituciones elaboradas por los legisladores de la burguesía, pretenden hacernos creer que “todos somos ciudadanos argentinos e iguales ante la ley” por tener derechos a elegir nuestro verdugo periódicamente (mejor conocido como votar). Por eso nuestra práctica no debe ser dirigida a sumar personas a ninguna ideología en particular si no a que cada vez más personas vivan y luchen en unidad por su propia libertad y la de sus iguales, reconociéndose en la lucha misma y la verdadera comunidad humana que de ella surge. Luchando por nuestras necesidades necesariamente entendemos que debemos dejar de ser proletarios, y no para ser patrones, burócratas, políticos, o cualquier tipo de burgués, sino que queremos dejar de ser proletarios para acabar de una vez y para siempre con la sociedad de clases.

Cabe aclarar que desde estas posiciones no se defiende a la clase trabajadora como tal con las imposiciones de la ideología dominante, y su reproducción de costumbres y hábitos que perpetúan esta realidad. Asumir una defensa del proletariado no es defender la reproducción de las imposiciones burguesas, nada más lejos de eso. Si hoy la gran mayoría de asalariados son machistas, no quiere decir que tomar esa posición sea lo adecuado. Es decir, esto no nos hace “más proletarios”, como tampoco lo hace sumarse a ninguno de esos obstáculos que no nos permiten reconocernos como una totalidad que debe acabar con nuestro enemigo: la burguesía y su dominación. Obstáculos que nos alejan de reconocernos como la clase oprimida y explotada, como posibilidad de transformación, como única posibilidad de transformación real de este mundo. Dicha lucha, por lo tanto, no es sólo la reacción de una clase explotada, sino también, y principalmente, acción de una clase revolucionaria históricamente forzada a asumirse como tal.


La libertad no se mendiga, ¡¡se toma!!

Por el comunismo y la anarquía, siempre.

Fuente: Panfletos Subversivos


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