29 may. 2008

Sobre la Miseria de los Independientes



Año tras año se repiten los mismos sucesos, los estudiantes muestran su indignación por algo que sucede en su medio, mientras que a media cuadra sucede lo mismo. Sin embargo eso no les compete: esa es la lógica estudiantil, burguesa por naturaleza. Las críticas a las agrupaciones y al medio en si mismo ya han sido realizadas, ahora es el momento de ocuparnos de ese ser, el independiente, que cada vez más se presenta como el actor principal del espectáculo estudiantil.

El independiente es por excelencia el despojado ideológico. Cae una y otra vez en un asqueroso apoliticismo pensando que el solo hecho de no estar configurado en un partido o agrupación es un fin en si mismo, por más que sus planteos sean tan o más inofensivos que los de los cuadros. El independiente desconoce que la reproducción de esta mentalidad es la que hará que todo su potencial sea invertido por el sistema para ser convertido en un esclavo más. Obviamente, más adelante ya inserto en el mercado laboral dirá que la política no le interesa, que él está para otras cosas.

El independiente se contrapone al centralismo organizativo no por coherencia ni por moral, y menos aún -claro está- por la practicidad con que plantea la lucha de clases. Éste demuestra su antipartidismo sólo por una cuestión de simbolismos, sabe que los partidos son malos, y que no lo representan. Pero no logra desentrañar el por qué, y ni siquiera pone en jaque la cuestión de la representación, puesto que su anhelo es ese utópico centro de estudiantes independiente.

El independiente no se imagina más allá de su entorno, la Universidad es su mundo y solo ahí el encuentra ese lavaje de culpas que tanto necesita su vida. A su falta de ideales intenta contraponerle una tibieza en el estructurado horario que dedica a su “militancia”, porque sin ninguna duda, fuera de este horario él es un ciudadano, y no un proletario.

Sólo teniendo una visión global de los hechos podremos considerarnos realmente revolucionarios. Debemos extender las buenas facetas del ser independientes, anulando las perjudiciales. Necesitamos así mismo continuar alejados de los partidos como de toda jerarquía, y comprender finalmente que la Universidad no pertenece a nuestra clase: es sólo una estructura más del sistema dominante, orquestada por él mismo para anularnos, y debe ser destruida como tal.

¡Por la Abolición del Sistema Educativo Jerarquizado!

¡Por la Abolición de la Sociedad de Clases!

¡Por el Comunismo y la Anarquía, siempre!

26 may. 2008

Las llamadas revueltas del hambre: el proletariado en lucha

Texto escrito por el GCI (Grupo Comunista Internacionalista)

Este texto no es consecuencia de individuos iluminados, no somos ni más ni menos revolucionarios que el tiempo que nos sucede. Este texto en una expresión de nuestra clase en guerra constante contra el sistema, Por la Anarquía y el Comunismo, siempre!


Las llamadas revueltas del hambre: el Proletariado en lucha.

La contradicción entre las necesidades humanas y las necesidades del capital, (de la ganancia capitalista), es cada vez más aguda en todo el mundo. Las criminales tejes y manejes de bolsas y mercados, el calendario cínico y asesino de los planes de ajuste estructurales, significan para nuestra clase cada vez más miseria, privación, envenenamiento cotidiano y generalizado. La catástrofe del capital se acelera y ¡es siempre nuestra clase la que paga la cuenta!.
El capital nos ha desposeído de todo para obligarnos a trabajar.
Cuando no tiene más necesidad de nuestra fuerza de trabajo, nos hace reventar.
El capital mata y no tiene otra cosa que ofrecernos.
Pero el proletariado no traga eternamente la brutalidad creciente de los múltiples ataques contra sus condiciones de vida. Estas últimas semanas, en decenas de países, nuestra clase tomó la calle, reapropiándose de medios de vida y enfrentando al estado.
Frente a esta reacción humana, la socialdemocracia deplora los saqueos y revueltas “sin salida”. En nombre de la salvación del planeta, nos predica la austeridad, la abnegación y la sumisión. Denuncia tal o cual “efecto perverso del sistema” y retoma el viejo mito del maltusianismo de la “sobrepoblación mundial” buscando así encerrarnos en sus elucubraciones y proyectos de regular o crear impuestos a la ganancia para así hacer “más humana” la barbarie capitalista.

Hoy, en todos los rincones del planeta, los proletarios revientan, por el ataque generalizado contra el “poder de compra”. Sin embargo la resignación, la aceptación socialdemócrata del “mal menor” prevalece hoy en día: lo peor no estaría pasando aquí y ahora, sino como siempre afuera, más lejos, en el otra parte del mundo considerada “más pobre”, “más explotada”...

Con el indispensable apoyo de los idiotas útiles, de los ciudadanos dóciles que votan y clasifican la basura, de los espectadores que hundidos en el diván frente a sus televisores derraman, quizás, una lágrima furtiva por “la violencia y el hambre en el mundo” entre dos resultados electorales o deportivos, la burguesía puede aún mantener las luchas de nuestra clase en el aislamiento y restablecer su paz social ¡asesinando impunemente a nuestros hermanos de clase en lucha por las más elementales necesidades humanas!

Reventar o luchar, no hay otra alternativa para el proletariado.
Apoyemos a nuestros hermanos de clase en lucha, luchemos en todas partes contra la explotación.
Revueltas del hambre-Revueltas en los suburbios... son nuestras luchas.
Nuestro enemigo, el capital, es el mismo, en todas partes del mundo.
¿Este sistema esta enfermo? ¡Qué reviente!.

Descargar en formato PDF:
http://www.geocities.com/icgcikg/leaflets/revueltasdelhambre.pdf

Grupo Comunista Internacionalista - Abril 2008

22 may. 2008

El Argumento del Mal Menor : Sirviente del Capitalismo (1/3)

Feligreses le agradecen al santo que pasa "no estar tan mal".
Procesión de San Cayetano, Buenos Aires, agosto 2007


Sea cual sea la política o la ideología, es imposible asegurar la gestión del capital y del trabajo asalariado sin la inhumanidad, la barbarie y el terrorismo inherentes a la Ley, a la Propiedad, al Ejército y a la Policía, es decir al Estado. La posición revolucionaria comienza precisamente allí donde termina la ilusión de la coexistencia posible entre una sociedad organizada en torno al asalariado y una sociedad a carácter humano. Capitalismo y comunismo, comunidad del dinero y comunidad humana son dos polos que se excluyen antagónicamente.

La mistificación democrática consiste en hacer creer que una conducta del Estado "más humana" o basada en "una mejor repartición de las riquezas"... podría limitar las miserias, las degradaciones, los palos propios a las exigencias de la ley del valor. Mientras que se trate de gestionar el capitalismo en vez de combatirlo, la ineludible lógica de la ganancia y del dinero, vía su agente contemporáneo, la burguesía, continuará dictando, con mano de fierro, la brutalidad de las medidas que se tienen que tomar en contra del proletariado, medidas que buscarán imponer una mayor explotación, leyes para golpearlo si protesta.

Aunque asegure su reino en lo que la opinión pública denomina "república socialista", "democracia parlamentaria" o "dictadura esclarecida", la economía capitalista no se puede disociar de la explotación, de la guerra, de la miseria, de los golpes, de la sangre.

Claro está, que hay que ocultar, minimizar, atenuar las heridas por las que supuran los sufrimientos del proletariado; y es a este nivel que resulta indispensable la intervención de esa multitud de hijos de puta : intelectuales de izquierda o de derecha, progresistas de carrera, "lumbreras" de la buena conciencia burguesa, Don Quijotes de la reforma, Hermanas Teresa de las conciencias... Distribuyen aspirinas para calmar las fracturas abiertas del proletariado, pretenden como vulgares esparadrapos cubrir las llagas abiertas, se pegan a las mismas y se mezclan a la sangre, como lo hacen con nuestras banderas, hasta confundirse con nuestra carne e impedir que se les señale y se les arranque, disimulan la miseria llorando por ella y al mismo tiempo se oponen a que nuestra rabia ataque al mal de raíz : al Capital mismo como totalidad. La misión de estos enfermeros de la conciencia es la de dar una explicación de la miseria que la haga mucho más tolerable, es decir aceptable. Y para hacer de la no vida del esclavo asalariado algo más soportable ¿qué mejor que relativizarla, compararla a otras situaciones de opresión, meterla en relieve con lo peor?

Todos los discursos de los reformistas convergen hacia un mismo punto : sistemáticamente tienen un mal menor que defender. Tendríamos que considerarnos felices por no tener más que el cuchillo de la miseria contra la garganta para incitarnos a ir a laburar todas las mañanas, cuando otros van con un fusil en la espalda o con una cachiporra eléctrica en la sien... y esto es mil veces peor ¿No es cierto?.

Estas fracciones capitalistas frente a nuestro odio de toda explotación, solo atinan a decirnos que nuestra situación podría ser peor.

5 may. 2008

La miseria de la vida estudiantil.


Las razones en que se basa nuestro desprecio por el estudiante no conciernen solamente a su miseria real sino a su complacencia hacia todas las miserias, su propensión enfermiza a consumir devotamente la alienación, con la esperanza, ante la falta de interés general, de satisfacer su carencia particular.”

“La puesta en escena de la reificación bajo el capitalismo moderno impone a cada uno un papel en la pasividad generalizada. El estudiante no escapa a esta ley. Se trata de un papel provisional que lo prepara para el papel definitivo que asumirá, como elemento positivo y conservador, en el funcionamiento del sistema mercantil. No es más que una iniciación.”


Esclavo estoico, el estudiante se cree tanto más libre cuanto más lo ligan las cadenas de la autoridad. Al igual que su nueva familia, la Universidad, se tiene por el ser social más "autónomo" mientras que representa, directa y conjuntamente los dos sistemas más poderosos de la autoridad social: la familia y el Estado. Él es su hijo sometido y agradecido.”

La miseria real de la vida cotidiana estudiantil, encuentra su compensación inmediata, fantástica, en su principal opio: la mercancía cultural. En una época en que el arte está muerto, el estudiante sigue siendo el más ávido consumidor de su cadáver congelado y distribuido bajo celofán en los supermercados por los guardianes de la abundancia.”

El estudiante, más que en ningún otro estamento, está contento de estar politizado. Sin embargo, ignora que participa a través del mismo espectáculo. De este modo se apropia de los miserables y ridículos restos de una izquierda que fue aniquilada hace más de cuarenta años, por el reformismo "socialista" y por la contra-revolución stalinista.”


Estas citas provienen del texto: Sobre la miseria en el medio estudiantil considerada bajo sus aspectos económicos, políticos, psicológicos, sexuales y notablemente intelectuales, y sobre cómo moverse para remediarla.


Otro texto interesante que continua con la crítica que desde aquí intentamos exponer es
La última derrota del movimiento estudiantil, examinada desde una perspectiva materialista e histórica del grupo Nucleo de Ira, ya autodisuelto.

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